Aquí se arriesga la vida para pasar al otro lado para poder conseguir víveres a diario o se aguanta hambre.
La llena sorprendió a todas las comunidades, no hubo pérdidas de vidas humanas, pero el menaje de las viviendas quedó inservible. No hay una cama o hamaca en la que se puede descansar, solo unas colchonetas que llevó Copeco, pero fueron contadas, no alcanzó para las 500 familias en El Cubulero.
La promesa de una “caja solidaria” es lo único que esperan recibir.
Por lo tanto, los pobladores arriesgan su vida, se enfrentan a ese monstruo “furioso”, que los hace que la bilirrubina se les suba cuando van en el río, una desconcentración del barquero, los hace fracasar a todos.
Rosa Pérez comenta que la presidenta Xiomara nos trajo promesas.






