18 de septiembre de 2024
En una sesión celebrada el martes, el Congreso Nacional aceptó oficialmente la renuncia del diputado Carlos Zelaya, quien también había ocupado el cargo de secretario de la Cámara Legislativa. La renuncia fue presentada ante el pleno durante la lectura de correspondencia, a cargo de la secretaria Luz Angélica Smith, quien informó que la decisión de Zelaya se basaba en «razones estrictamente personales», relacionadas con su posición de diputado propietario por el departamento de Olancho.
La salida de Zelaya, miembro del Partido Libertad y Refundación (Libre) y representante de Olancho, fue aprobada por unanimidad. Durante el inicio de la sesión, los congresistas, sin objeciones, levantaron la mano en señal de aprobación, dando así por concluido el proceso que formalizaba la dimisión del exdiputado.
Sin embargo, aunque las razones oficiales para su renuncia fueron descritas como personales, el contexto que rodea la decisión de Zelaya está lejos de ser simple. El exdiputado y exsecretario del Legislativo se vio envuelto en una polémica luego de la divulgación de un video grabado en 2013, en el que aparece en negociaciones con narcotraficantes hondureños, hoy condenados en los Estados Unidos. Dicho video muestra a Zelaya discutiendo el financiamiento de la campaña política partidaria de ese año con individuos vinculados al tráfico de drogas, un hecho que detonó una fuerte presión tanto dentro como fuera del Congreso.
A pesar de que Carlos Zelaya no ha emitido declaraciones públicas adicionales tras la aparición de este video, su renuncia ha generado diversas reacciones en la esfera política hondureña, marcando un nuevo episodio en la relación entre política y crimen organizado en el país. Varios analistas consideran que este es un ejemplo más de los retos que enfrenta el sistema político de Honduras para desvincularse de influencias ilícitas, y señalan la importancia de una mayor transparencia y rendición de cuentas por parte de los representantes electos.
El escándalo de Zelaya también ha tenido repercusiones en su partido, Libre, que hasta ahora no ha hecho un pronunciamiento oficial más allá de confirmar la dimisión. Algunos sectores dentro de Libre ven este hecho como un golpe para su imagen, mientras que otros lo consideran una oportunidad para demostrar el compromiso del partido con la ética y la justicia.
Mientras tanto, el Congreso Nacional sigue adelante con su agenda, habiendo pasado la página sobre el caso Zelaya, aunque el impacto de su renuncia y el trasfondo del escándalo continúan siendo tema de conversación y análisis en el país. El vacío que deja en su curul será próximamente llenado conforme a los procedimientos establecidos, pero la huella de su polémica salida seguramente persistirá en la memoria política de Honduras.





