En su discurso en la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, aseguró que su gobierno ha logrado reducir la pobreza en un 12% durante su mandato. La mandataria destacó en su intervención que «hoy, hay una verdadera reducción de la pobreza en nuestro país». Sin embargo, economistas y analistas hondureños cuestionan la veracidad y el impacto de estas cifras, señalando que «muy poco se ha hecho para revertir la pobreza» y que la realidad de millones de hondureños sigue siendo crítica.

Es común ver a personas buscando comida en la basura, menores de edad pidiendo limosna en los semáforos y comunidades enteras viviendo en condiciones de extrema pobreza, especialmente en los bordos de las ciudades.
Opiniones de los Economistas
Para el economista Dermis Cardona, una de las principales causas de la persistente pobreza en el país es el carácter informal de la economía. «El sector informal genera empleo, pero sin las condiciones adecuadas para mejorar el bienestar de la población», expresó. Según Cardona, aunque hay generación de empleo, muchos trabajadores ganan menos del salario mínimo y no cuentan con las condiciones necesarias para salir de la pobreza.

Mario Palma, economista del Foro Social para la Deuda Externa, coincide en que «muy poco se ha hecho para reducir la pobreza», a pesar de los discursos de reducción que se han manejado durante los últimos 20 años. Palma señaló que, aunque ha habido disponibilidad de recursos para combatir la pobreza, no se ha implementado una estrategia efectiva que revierta la tendencia de crecimiento de este flagelo.
Por su parte, el analista Julio Raudales opinó que el gobierno no ha tomado medidas que favorezcan la atracción de inversiones para generar empleos formales. «Es una reducción lenta, más de lo mismo. No se ha hecho mucho más que lo que hicieron los gobiernos anteriores», remarcó.
La Realidad Cotidiana
A diario, se observa el aumento de la pobreza en las calles, donde el número de personas en situación de calle, familias en los bordos y menores trabajando en actividades informales crece. Los testimonios de los habitantes de las comunidades más afectadas muestran que la falta de acceso a servicios básicos, como educación y salud, y la inseguridad alimentaria son desafíos constantes.


El discurso del gobierno, que resalta una reducción significativa de la pobreza, contrasta con la experiencia de millones de hondureños que no perciben mejoras sustanciales en sus vidas. La necesidad de políticas más efectivas para combatir la pobreza, centradas en la creación de empleos formales y el fortalecimiento de los servicios sociales, sigue siendo un tema pendiente.





