Tegucigalpa
La victoria de Donald Trump en las recientes elecciones estadounidenses ha suscitado un debate en Honduras sobre el futuro del tratado de extradición con Estados Unidos, que el gobierno de Xiomara Castro denunció el pasado agosto. Desde la oposición, figuras políticas como Tomás Zambrano y Salvador Nasralla consideran que el regreso del republicano podría significar un cambio en la relación entre ambos países, con la posible reactivación del acuerdo de extradición.
Zambrano, jefe de bancada del Partido Nacional, expresó su esperanza de que el nuevo gobierno republicano revise la decisión del actual Ejecutivo hondureño, al que acusa de priorizar intereses personales sobre los del país. «Esta decisión catastrófica de eliminar el tratado es una amenaza para Honduras, ya que pone en peligro la seguridad y favorece a los narcotraficantes», aseguró el político.
Por su parte, Salvador Nasralla, precandidato presidencial por el Partido Liberal, instó a que se anule la eliminación del acuerdo antes de febrero de 2025. «Dejar a Honduras sin tratado de extradición es un riesgo que el país no debe asumir, pues convierte al territorio en un santuario para el crimen organizado», enfatizó.
Maribel Espinoza, también precandidata presidencial liberal, se unió a las voces de preocupación y destacó que la postura de Trump hacia el narcotráfico y la seguridad nacional es mucho más estricta que la de Joe Biden. La diputada advirtió que el regreso del republicano podría implicar consecuencias graves para los migrantes hondureños en suelo estadounidense. «No tengo dudas de que Trump hará todo lo necesario para proteger a sus ciudadanos, y esto podría afectar a nuestra comunidad en Estados Unidos», señaló.
En el marco de este debate, el oficialismo, representado por el canciller Enrique Reina, adoptó una postura moderada ante la situación, destacando que la política exterior de Honduras mantendrá su independencia sin importar el cambio en la Casa Blanca. «Trump, aunque su retórica sea dura, en muchos casos fue pragmático. Confiamos en que se mantendrá la cooperación, aunque algunos aspectos puedan variar», expresó Reina.
Gilberto Ríos, asesor presidencial en comunicaciones y figura cercana al partido Libre, se mostró escéptico ante cualquier posible impacto de la victoria republicana en Honduras. Según Ríos, la economía estadounidense podría experimentar cambios, pero no así la política hondureña. «Nuestro país ha decidido mantener una postura firme y constante en el ámbito internacional, y la llegada de Trump no cambiará eso», afirmó.
A la espera de la toma de posesión de Trump en enero, las expectativas se centran en si el nuevo gobierno estadounidense solicitará a Honduras la reactivación del tratado de extradición, que ha sido clave en la extradición de más de 50 personas vinculadas al narcotráfico.





