Washington, 11 de febrero (EFE).- La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tomó medidas drásticas este lunes al despedir a cuatro trabajadores de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), incluyendo a su director financiero, tras descubrirse que la agencia había pagado la estancia de migrantes en hoteles de lujo en Nueva York.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) emitió un comunicado este martes en el que justificó la decisión señalando que los empleados removidos de sus cargos habían «eludido la dirección» y realizado pagos «atroces» a favor de los inmigrantes, desobedeciendo las directrices de la administración federal.
Entre los despedidos se encuentran el director financiero de FEMA, dos analistas de programas y un especialista en subvenciones, cuyos nombres no fueron revelados por el DHS.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, fue tajante en su declaración: «El DHS no permitirá que activistas del estado profundo socaven la voluntad y la seguridad del pueblo estadounidense». Estas declaraciones reflejan la postura del gobierno republicano contra lo que consideran una mala gestión de los recursos destinados a emergencias nacionales.
El uso de fondos de FEMA ha sido objeto de intenso debate en el Congreso, especialmente entre legisladores republicanos que han criticado el destino de estos recursos tras los desastres naturales ocurridos el año pasado. La controversia se intensificó luego de que el propio presidente Trump denunciara que la agencia había priorizado zonas demócratas en su asignación de recursos, dejando de lado a comunidades afectadas en estados como Carolina del Norte.
«FEMA gastó decenas de millones de dólares en zonas demócratas, desobedeciendo órdenes, pero dejó a la gente de Carolina del Norte en la estacada. Ahora está bajo revisión e investigación», escribió Trump en su red social Truth Social. El mandatario incluso sugirió la posibilidad de eliminar FEMA, argumentando que su gestión ha sido «lenta e ineficaz» y que los estados deberían manejar directamente sus emergencias para garantizar mayor eficiencia y ahorro de recursos.
La polémica sobre el gasto público en FEMA también ha sido abordada por Elon Musk, quien actualmente encabeza el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), una entidad creada por Trump para reducir el gasto federal. Musk afirmó que la agencia pagó en una sola semana 59 millones de dólares en alojamientos de lujo para migrantes en Nueva York, lo que habría desencadenado la decisión del gobierno de tomar cartas en el asunto.
El futuro de FEMA y su rol en la gestión de desastres sigue en la cuerda floja mientras el gobierno de Trump intensifica sus esfuerzos para reformar el gasto público y asegurar que los fondos federales sean utilizados de acuerdo con su visión de eficiencia y control presupuestario.





