Tegucigalpa, Honduras. A medida que avanza el 2025, el costo de los alimentos en Honduras sigue en aumento, colocando una presión cada vez más fuerte sobre el presupuesto familiar. Según los últimos datos correspondientes al mes de marzo, los hondureños deben gastar en promedio L83.71 diarios para cubrir los tres tiempos de comida, lo que representa un gasto mensual de L12,556.10 por hogar para una canasta básica compuesta por 30 productos comestibles esenciales.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) y de organizaciones sociales que monitorean el costo de vida en el país, este gasto supera por mucho el ingreso promedio de miles de trabajadores en el sector informal y en zonas rurales.
Una realidad cotidiana difícil
María Luisa Torres, madre soltera de tres hijos que trabaja como vendedora ambulante en Comayagüela, explica que su ingreso mensual ronda los L7,000. “Apenas me ajusta para comprar lo básico. Ya no compro carne, solo frijoles y arroz, y cuando se puede, algo de queso”, dice mientras acomoda sus productos en un improvisado puesto de frutas.
Casos como el de María Luisa se repiten en todo el país. El elevado precio de los alimentos, impulsado por la inflación y los altos costos de producción y transporte, está obligando a muchas familias a modificar su dieta diaria, reduciendo la cantidad y la calidad de lo que consumen.
La canasta de los 30 comestibles
El cálculo del costo de los alimentos se basa en una canasta de 30 productos comestibles, que incluye elementos básicos como frijoles, arroz, huevos, harina, aceite, café, azúcar, lácteos, y algunos vegetales.
En marzo de 2025, el precio de esta canasta alcanzó los L12,556.10, un aumento significativo en comparación con el mismo período del año anterior, cuando el costo rondaba los L11,300.
Desigualdad e inseguridad alimentaria
El economista Jorge Argueta, investigador en temas de desarrollo social, explica que el costo de los alimentos no solo pone en aprietos a las familias de bajos ingresos, sino que amplía aún más la brecha de desigualdad. “Una familia con ingresos estables puede enfrentar este aumento con ciertos ajustes, pero para quienes viven con ingresos diarios o temporales, significa comer menos o simplemente no comer”, advierte.
Honduras se encuentra entre los países de América Latina con mayor índice de inseguridad alimentaria, y aunque se han propuesto subsidios y programas sociales, los resultados aún no son significativos. Muchos ciudadanos consideran que los esfuerzos del gobierno no han sido suficientes ni bien dirigidos.
Millones de hondureños continúan enfrentando el día a día con un presupuesto cada vez más ajustado. “Antes podía cocinar tres tiempos, ahora solo dos, y hay días que comemos solo una vez”, comenta don Guillermo Méndez, un obrero de la construcción en San Pedro Sula. “Los niños sufren más, porque no entienden que uno no tiene.”





