El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha elevado una petición formal al gobierno de Nayib Bukele en El Salvador: la entrega de ciudadanos colombianos que se encuentran actualmente detenidos en ese país, supuestamente vinculados a la organización criminal internacional conocida como el Tren de Aragua.
Esta solicitud, que ha generado reacciones diplomáticas en ambos países, se da en medio de un creciente operativo regional contra esta poderosa red delictiva, que nació en las cárceles de Venezuela y que hoy opera en varios países de América Latina y en algunas ciudades de Estados Unidos y Europa.
¿Quiénes son los colombianos detenidos?
Según información compartida por autoridades estadounidenses, algunos de los detenidos en El Salvador serían miembros activos del Tren de Aragua o colaboradores de la estructura criminal. Aunque el gobierno salvadoreño no ha revelado oficialmente los nombres, documentos judiciales filtrados por agencias de seguridad de EE.UU. apuntan a que varios ciudadanos colombianos estarían implicados en delitos que van desde el tráfico de personas y drogas hasta el lavado de dinero y extorsión transnacional.
Se estima que al menos una decena de colombianos se encuentra detenida en el sistema penitenciario salvadoreño, varios de ellos en el temido Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la mega prisión que Bukele inauguró en 2023 para albergar a miles de presuntos pandilleros y miembros de bandas organizadas.
De acuerdo con fuentes estadounidenses, los colombianos habrían operado como enlaces logísticos o financieros del Tren de Aragua, facilitando el movimiento de armas, drogas o personas entre Sudamérica y Centroamérica, con conexiones hacia México y Estados Unidos.
El Tren de Aragua y la megaoperación en la región
La organización criminal del Tren de Aragua ha crecido en poder e influencia en los últimos años. Originada en la prisión de Tocorón, en el estado Aragua, Venezuela, se expandió a través del continente aprovechando el colapso institucional venezolano y las rutas migratorias masivas.
Estados Unidos, en particular, ha comenzado a actuar con fuerza contra esta red. El pasado 14 de marzo, el expresidente Donald Trump (quien ha retomado protagonismo político en medio del año electoral) invocó una norma migratoria para expulsar a cientos de venezolanos presuntamente vinculados al Tren de Aragua. Muchos de estos migrantes han sido enviados a El Salvador, donde enfrentan cargos por crimen organizado, tráfico ilegal y terrorismo.
Tensiones diplomáticas en ascenso
La solicitud de Petro podría tensar aún más las relaciones entre Colombia y El Salvador, ya marcadas por diferencias ideológicas con la izquierda y de enfoque en materia de seguridad y gobernanza.
Bukele, quien ha sido aclamado por sus políticas de mano dura contra las pandillas, ha defendido su modelo como una respuesta necesaria ante el crimen.
Hasta el momento, el gobierno salvadoreño no ha emitido una respuesta oficial a la solicitud de Petro. Sin embargo, funcionarios cercanos al Ejecutivo han indicado, bajo anonimato, que la entrega de los colombianos no está en discusión inmediata. EFE
La historia de estos ciudadanos, envueltos en el turbio engranaje de una red criminal internacional, está aún por esclarecerse. Lo cierto es que su situación se ha convertido en un nuevo foco de tensión geopolítica en América Latina.





