Salvador Nasralla, lanzó críticas directas contra los regímenes autoritarios de orientación comunista, a los que acusó de burlarse de Dios, maldecir a su pueblo y aferrarse al poder.
Tegucigalpa, Honduras. En un discurso cargado de simbolismo religioso y fuerte retórica política, el candidato presidencial del Partido Liberal, en contraposición, Nasralla se autodefinió como un líder que bendice y que, de la mano de Dios, promete sacar adelante a Honduras.
«Los dictadores comunistas se burlan de Dios. Yo le doy la gloria. Ellos maldicen, yo bendigo. Ellos se aferran al poder, yo me aferro a Dios… y de la mano de Él, sacaremos a Honduras adelante», afirmó el también empresario y periodista durante un evento político este fin de semana en Tegucigalpa, donde presentó sus principales líneas discursivas de cara a las elecciones generales de 2025.
Un discurso de confrontación ideológica y mística
Nasralla, conocido por su estilo directo y su capacidad de conectar con sectores desencantados del electorado, no especificó a qué líderes o países comunistas se refería, pero sus palabras fueron interpretadas por analistas como una crítica indirecta al actual gobierno de Xiomara Castro, del partido Libertad y Refundación (Libre), considerado de izquierda y con cercanías ideológicas al socialismo del siglo XXI promovido por figuras como Nicolás Maduro (Venezuela) y Daniel Ortega (Nicaragua).
El uso explícito de referencias religiosas en su mensaje no pasó desapercibido. «Yo me aferro a Dios», repitió Nasralla ante una multitud que coreaba su nombre, apelando al sentimiento cristiano profundamente arraigado en la cultura hondureña. En un país con altos niveles de pobreza, violencia y corrupción, el discurso de Nasralla parece buscar no solo apoyo político, sino también una legitimación moral y espiritual de su candidatura.
«Esta es una nueva etapa. Yo no vengo a servirme del poder, vengo a servir a Honduras. Y lo haré con la ayuda de Dios», insistió Nasralla durante su intervención, mientras era flanqueado por dirigentes liberales que han apostado por su popularidad y capacidad mediática para recuperar terreno frente a Libre y el Partido Nacional.
Con este tipo de mensajes, Salvador Nasralla parece estar consolidando una narrativa que mezcla elementos de fe, anticorrupción y nacionalismo, al tiempo que se perfila como una alternativa al actual gobierno.
Las elecciones generales de 2025 se presentan como una de las más disputadas de la última década en Honduras, con una ciudadanía profundamente dividida y un escenario político marcado por la polarización ideológica.





