Oscar Lanza Rosales
El candidato liberal a la presidencia de la República, Salvador Nasralla, ha rectificado sus posiciones iniciales respecto a los desacuerdos con los demás competidores en las elecciones primarias del Partido Liberal (PL), especialmente con Jorge Cálix. También ha dado marcha atrás en relación con las pretensiones de su esposa, Iroshka Elvir, de convertirse en presidenta del Congreso Nacional en caso de ganar él la presidencia, lo cual no era bien visto por la opinión pública, ya que se percibe como nepotismo, una forma de corrupción que el pueblo hondureño rechaza, tanto en el actual gobierno como en los anteriores.
Nasralla ha reconocido que, para que el PL triunfe en las elecciones generales del 30 de noviembre, se necesita la participación activa de todos los liberales. Al parecer, ha tomado conciencia de sus errores iniciales y ha comenzado a corregir el rumbo. Ya nombró la Comisión de Campaña Electoral y los coordinadores en los 18 departamentos del país. Se ha reunido con la bancada liberal en el Congreso Nacional, así como con el Consejo Central Ejecutivo del Partido, y ha logrado acuerdos importantes con Jorge Cálix, Maribel Espinoza y Luis Zelaya, para que todos contribuyan con el máximo de sus capacidades en esta campaña.
En los últimos días, Nasralla ha declarado que desea que el PL vuelva a ser el más grande de Centroamérica, y por eso ha reafirmado su compromiso con la unidad partidaria. Asimismo, expresó su voluntad de gobernar con una visión amplia e inclusiva:
“Voy a gobernar con todos los liberales, con los independientes y con la gente más capaz del país”, afirmó.
También anunció su intención de construir una alianza política que lleve a una convención unificada y permita definir una visión de país integradora, que recoja propuestas de figuras relevantes como la abogada Maribel Espinoza, el ingeniero Luis Zelaya y el abogado Jorge Cálix.
En otro giro significativo, Nasralla declaró que ahora se opone al voto electrónico. Aunque anteriormente lo apoyaba, reconoció que, en tiempos de inteligencia artificial, ese sistema ha dejado de ser confiable.
Con estas decisiones y declaraciones, muchos liberales creen que se ha logrado consolidar una unidad granítica dentro del PL.
Lecciones a considerar por el candidato liberal
De los desacuerdos iniciales, el presidenciable Salvador Nasralla debe extraer importantes lecciones:
-Ser verdaderamente inclusivo con todos los sectores del liberalismo, en especial con los alcaldes y diputados que se encargarán del trabajo territorial y defenderán sus votos en las urnas a nivel nacional.
-Escuchar y tomar en cuenta las demandas de los demás líderes del partido, especialmente las de Jorge Cálix, quien representa la segunda fuerza interna y cuenta con el respaldo de varios departamentos.
-Convencer a su esposa de que, si él llega a la presidencia, es preferible que no busque protagonismo político inmediato, sino que asuma el papel tradicional de primera dama, apoyando a su esposo en el ámbito afectivo y familiar, manteniendo un bajo perfil público. Si ella tiene aspiraciones propias, lo ideal sería postergarlas para después del mandato presidencial.
-Manejar los desacuerdos internos con madurez y discreción, evitando que trasciendan a los medios de comunicación o se conviertan en rumores que dañen su imagen, pues eso es aprovechado por sus adversarios políticos para desacreditarlo.
-No olvidar que no está solo en la contienda. El partido de gobierno, Libre, será difícil de desplazar del poder, ya que cuenta con todos los recursos del Estado para hacer campaña. ¡Que le sirva de lección lo ocurrido en las primarias del 9 de marzo, cuando Libre actuó en contubernio con los militares para boicotear el proceso electoral!
-Comprender que el PL no es igual al PAC o al PSH, partidos que él fundó y donde tenía el control absoluto. El PL es una institución centenaria, donde las decisiones se toman por mayoría o por consenso, en sus diferentes instancias de gobierno.
-Finalmente, debe tener presente que ésta es probablemente su última oportunidad, debido a su edad, para llegar a la presidencia. Por ello, debe actuar como el estadista que el pueblo hondureño desea: reflexivo, prudente y sabio en sus palabras y decisiones. Es, sin duda, una persona inteligente, preparada, popular y con experiencia pública, pero no debe confiar únicamente en esas virtudes.
Y, por favor, que en su candidatura ¡no traten de guisar la liebre antes de capturarla! Aún no ha ganado la presidencia.





