Trujillo, Colón – 30 de mayo de 2025.
Una grave denuncia realizada por una madre en el Hospital «Salvador Paredes» ha encendido las alarmas en el sistema de salud pública de Honduras. Según el testimonio de la afectada, tras dar a luz en dicho centro asistencial, le fue entregado un bebé que no era suyo, lo que desató horas de angustia, confusión y cuestionamientos sobre los protocolos hospitalarios en el manejo de recién nacidos.
La madre, cuya identidad ha sido reservada por motivos de seguridad y privacidad, relató que todo comenzó la madrugada del miércoles, cuando dio a luz a un bebé sano, grande y con buen peso. Sin embargo, tras el parto y durante el procedimiento de limpieza y revisión en el área de baños del hospital, el personal de enfermería le entregó un infante que, según su apreciación, tenía notables diferencias físicas con su hijo: era de menor tamaño, más delgado, con un tono de piel más oscuro y características faciales distintas.
Tres horas de incertidumbre y silencio institucional
A partir de ese momento, comenzó una pesadilla emocional para la madre, quien asegura que intentó en repetidas ocasiones advertir a las enfermeras sobre la confusión. Lejos de recibir apoyo inmediato, afirma haber enfrentado una actitud arrogante y negligente por parte del personal, lo que agudizó su temor de que su hijo hubiera sido entregado erróneamente a otra familia o incluso, que pudiera haber sido víctima de un delito.
Durante casi tres horas, la mujer permaneció en un estado de terror y desconsuelo, sin recibir una respuesta clara ni ayuda concreta. Fue hasta que un médico, al parecer alertado por la insistencia de la madre, decidió revisar cuidadosamente las hojas clínicas y comparar los datos de nacimiento. Esa revisión fue clave para identificar que, en efecto, el bebé que le habían entregado no era suyo.
Gracias a esa verificación, se logró localizar al verdadero hijo de la mujer y proceder con el intercambio adecuado. Afortunadamente, ambos bebés estaban a salvo y se encontraban aún en las instalaciones del hospital, lo que permitió corregir el error a tiempo. Sin embargo, el incidente ha dejado una profunda preocupación en la familia afectada y en la comunidad local.
Indignación y llamados a una investigación
Familiares de la madre exigen una explicación pública del Hospital «Salvador Paredes» y han solicitado una investigación exhaustiva para determinar si hubo negligencia médica, mala praxis o fallas en los protocolos de identificación de los recién nacidos. A la fecha, las autoridades del hospital no han ofrecido una declaración oficial sobre lo sucedido.
El caso ha generado una oleada de reacciones en Trujillo y en el departamento de Colón. Vecinos y miembros de organizaciones defensoras de derechos humanos han manifestado su solidaridad con la madre afectada y han pedido al gobierno central reforzar las medidas de seguridad en los hospitales públicos, especialmente en las áreas neonatales.
“Estamos ante una situación sumamente delicada. Este no es solo un caso aislado, es un reflejo de las fallas estructurales que existen en muchos de nuestros centros asistenciales. Las vidas de los niños están en juego y eso es inaceptable”, expresó en un comunicado la Asociación para la Protección de la Niñez Hondureña (APRONIH).
Revisión de protocolos y recomendaciones
Expertos en salud pública han subrayado la importancia de reforzar los sistemas de identificación de recién nacidos, como el uso obligatorio de brazaletes con códigos únicos, toma de huellas plantares, y verificación cruzada de datos entre el personal médico y los padres. También se hace un llamado a los progenitores a estar atentos durante todo el proceso postparto y exigir el cumplimiento de los procedimientos establecidos.
“La responsabilidad de evitar estos errores recae en el personal médico, pero también es necesario que las madres y padres conozcan sus derechos y estén vigilantes”, señaló la doctora Marta Lizeth Cruz, especialista en neonatología.
Esperando respuestas
Mientras tanto, la madre que vivió esta experiencia intenta recuperarse emocionalmente del trauma vivido. Aunque ha recuperado a su hijo, el impacto psicológico de haberlo perdido, aunque fuera temporalmente, aún persiste.
“Mi corazón se detuvo durante esas horas. Sentí que me arrancaban la vida. Agradezco a Dios que lo recuperé, pero esto no puede volver a pasarle a ninguna madre”, expresó, entre lágrimas, la afectada a medios locales.
Se espera que en las próximas horas el Hospital «Salvador Paredes» emita un pronunciamiento oficial, mientras las autoridades sanitarias ya han sido notificadas para iniciar una auditoría interna del procedimiento hospitalario.
La denuncia marca un precedente en la región y pone en el centro del debate nacional la urgente necesidad de garantizar condiciones seguras y humanas para todas las madres e infantes que acuden a los hospitales públicos del país.





