Tegucigalpa, 18 de junio de 2025 — Honduras enfrenta una grave crisis sanitaria provocada por el avance del dengue, ubicándose como el segundo país de Centroamérica con mayor cantidad de casos registrados este año, según un informe reciente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). A pesar de la magnitud del brote, el país aún no reporta cifras oficiales de muertes relacionadas con esta enfermedad, lo que genera preocupación en la comunidad médica y entre los organismos internacionales.
Una epidemia fuera de control
Hasta la primera quincena de junio, Honduras ha reportado más de 42,000 casos sospechosos de dengue, colocándose por detrás únicamente de Nicaragua en la región. Según la OPS, la situación es especialmente crítica en los departamentos de Cortés, Yoro, Francisco Morazán, Olancho y El Paraíso, donde los hospitales públicos ya presentan señales de saturación por la alta demanda de pacientes con síntomas febriles y complicaciones asociadas.
El Ministerio de Salud Pública ha declarado alerta epidemiológica desde inicios del segundo trimestre del año, pero a pesar de las medidas de control vectorial, la enfermedad continúa propagándose a ritmo acelerado. Expertos en salud pública advierten que la falta de una respuesta integral, la limitada inversión en prevención y la ineficiencia en la vigilancia epidemiológica están permitiendo que el brote se descontrole.
Ausencia de estadísticas oficiales sobre mortalidad
Una de las principales críticas que enfrenta el sistema sanitario hondureño es la falta de información transparente y actualizada sobre las muertes asociadas al dengue. Aunque fuentes médicas en hospitales de San Pedro Sula y Tegucigalpa han reportado fallecimientos de pacientes con cuadros graves compatibles con dengue hemorrágico, las autoridades sanitarias aún no han emitido un reporte consolidado de víctimas mortales.
“La ausencia de datos concretos sobre las muertes por dengue impide una adecuada evaluación del impacto real de la epidemia y limita la toma de decisiones basada en evidencia”, señaló la epidemióloga Karla Ramos, consultora en salud pública. “Este vacío estadístico puede esconder una tragedia aún mayor”.
Vacunas: sin confirmación oficial de llegada
Otro aspecto alarmante es que, a pesar del creciente número de contagios, el gobierno hondureño aún no ha confirmado la recepción de las vacunas contra el dengue, como la Qdenga —autorizada recientemente en varios países latinoamericanos— o la Dengvaxia, usada en contextos más limitados. Tampoco hay claridad sobre la planificación de una campaña nacional de vacunación.
Durante las últimas semanas, el tema ha sido objeto de múltiples preguntas por parte de la ciudadanía y de organizaciones médicas, pero las autoridades sanitarias no han dado respuesta concreta. El portavoz de la Secretaría de Salud evitó declarar si se ha gestionado la compra o donación de dosis ante organismos multilaterales como la OPS o Gavi, la Alianza para las Vacunas.
OPS y OMS piden mayor acción
Ante la situación crítica, la OPS y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han exhortado al gobierno hondureño a redoblar los esfuerzos para controlar la epidemia. En una nota oficial publicada esta semana, la OPS advierte que “la tendencia ascendente de los casos en Honduras podría tener consecuencias mortales si no se adoptan medidas urgentes de prevención, diagnóstico temprano y tratamiento efectivo”.
De lo contrario, Honduras podría terminar enfrentando una tragedia sanitaria de grandes proporciones, con miles de vidas en riesgo y un sistema de salud al borde del colapso.





