23 de junio de 2025
El ambiente político en Honduras se calienta una vez más a medida que se acercan las elecciones generales, y el protagonismo de figuras opositoras vuelve a tomar fuerza. El candidato presidencial del Partido Liberal, Salvador Nasralla, lanzó duras críticas al coordinador general del partido oficialista Libertad y Refundación (Libre), Manuel Zelaya Rosales, por la convocatoria a celebrar tres días de actividades con motivo del aniversario de fundación de su partido.
Nasralla, conocido por su estilo frontal y su constante fiscalización del poder, envió un mensaje contundente:
“Tengo un mensaje para Mel Zelaya: dejá de fregar al pueblo. ¿Querés celebrar tres días? Que lo haga con su gente de Libre, no con empleados públicos ni afectando a toda la población. #Honduras necesita trabajo y respeto, no circo”.
Una crítica al uso de recursos públicos
El político liberal acusó directamente al expresidente Zelaya de usar el aparato estatal para promover actos partidarios que, según él, no deberían afectar el normal desarrollo del país ni el funcionamiento del gobierno. La crítica se centra en la supuesta utilización de empleados públicos, instalaciones del Estado y recursos logísticos para participar en las actividades de celebración, lo que, de acuerdo con Nasralla, representa una falta de respeto hacia el pueblo hondureño.
“Este tipo de actividades solo generan más improductividad y demuestran el poco compromiso que tiene Libre con resolver los verdaderos problemas de los hondureños: el desempleo, la pobreza y la inseguridad”, declaró más adelante el candidato liberal en una transmisión en sus redes sociales.
Tensión en el clima preelectoral
El enfrentamiento verbal se da en un contexto de creciente polarización política, donde tanto Nasralla como otros actores de oposición han denunciado lo que consideran una estrategia del partido Libre para consolidar su base de apoyo con eventos masivos, mientras se desatienden las necesidades fundamentales de la población.
Analistas políticos ven en esta declaración una estrategia de Salvador Nasralla para marcar distancia no solo con el oficialismo, sino también con otros aspirantes opositores que no han querido enfrentar abiertamente a Zelaya. A menos de un año para los comicios, Nasralla ha intensificado su discurso crítico y se presenta como una alternativa “sensata y responsable” frente a lo que él considera el populismo de Libre.
Opinión pública dividida
En redes sociales, la opinión se ha polarizado. Mientras seguidores de Nasralla aplauden su valentía por “decir las cosas de frente”, simpatizantes del partido Libre acusan al candidato de estar haciendo campaña con ataques y sin propuestas claras.
En algunos sectores de la sociedad civil, especialmente entre trabajadores del Estado y organizaciones sindicales, ha comenzado a generarse debate sobre los límites entre las actividades partidarias y las responsabilidades del sector público.





