Rector de la UNAH advierte que el caso Sedesol es solo el comienzo de la magnitud de la corrupción en el país.
Por Redacción Investigativa
6 de julio de 2025 | Tegucigalpa, Honduras
El rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Odir Fernández, lanzó una advertencia contundente sobre la magnitud de la corrupción en el país, señalando que el escándalo que actualmente envuelve a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) constituye apenas “la punta del iceberg” aún no revelado completamente ante la opinión pública.
En declaraciones ofrecidas este sábado, Fernández subrayó que el manejo discrecional y opaco de fondos públicos que se observa en el caso Sedesol no es un hecho aislado, sino un patrón que se repite en diversas instituciones del Estado, facilitado por la falta de controles, la debilidad institucional y la complicidad silenciosa de múltiples actores políticos.
“El problema no es únicamente Sedesol; actos de corrupción habrá muchos más, lo único es que aún no han salido a la luz pública”, afirmó el académico. “Con el tiempo se irán descubriendo acciones donde se evidenciarán las personas que han actuado de forma incorrecta, en perjuicio del erario y de la confianza ciudadana”.
Un manejo discrecional y cuestionable de fondos públicos
Fernández fue particularmente enfático al criticar la forma en que se aprueban y distribuyen los recursos estatales, señalando que la falta de mecanismos claros y la discrecionalidad con que se asignan puede constituir el delito de administración desleal del patrimonio, tipificado en el actual Código Penal hondureño.
Fernández hizo alusión indirecta a los recientes cuestionamientos hacia el oficialismo, acusado de centralizar el poder, utilizar fondos públicos con fines clientelistas y manipular la fiscalización para proteger a figuras afines.
“El uso discrecional de los fondos no es solo una falla administrativa, es una falta grave que puede configurar responsabilidad penal. No puede ser que el dinero público se utilice como si fuera patrimonio privado, al margen de procesos de fiscalización, transparencia y prioridades nacionales claras”, advirtió.
Finalmente, el rector exhortó a la ciudadanía, la academia, los medios de comunicación y las organizaciones de sociedad civil a no permanecer pasivos ante estos hechos. Reclamó la urgencia de mantener una vigilancia activa y de exigir sanciones ejemplares que realmente disuadan futuros actos de corrupción.
“No podemos acostumbrarnos a convivir con la impunidad. Es imprescindible que desde todos los sectores asumamos una postura ética, crítica y comprometida. Solo así podremos construir instituciones fuertes, transparentes y al servicio del bien común”, concluyó.





