”Una mirada a la diplomacia, liderazgo y estrategia”
Redacción: basado en informes públicos y declaraciones oficiales – Julio 2025
La reciente decisión del gobierno de Estados Unidos de cancelar el Estatus de Protección Temporal (TPS) para los hondureños mientras lo extendió por 18 meses para los salvadoreños ha generado una fuerte ola de críticas, inquietudes y comparaciones entre ambos países. El contraste entre los resultados obtenidos por Nayib Bukele y Xiomara Castro ha encendido el debate político en Honduras, donde diversos sectores consideran que la falta de liderazgo, estrategia diplomática y una relación distante con Washington podrían haber influido en el desenlace adverso.

Diplomacia directa vs. distancia política
El presidente salvadoreño Nayib Bukele logró establecer una línea directa y eficaz de comunicación con altos funcionarios estadounidenses. Su gobierno intensificó sus gestiones desde inicios de 2024, enviando delegaciones diplomáticas frecuentes y priorizando una narrativa de cooperación bilateral en temas como migración, seguridad y lucha contra el narcotráfico.

En contraste, Honduras mantuvo una relación más distante con la Casa Blanca. A pesar de las visitas y comunicados oficiales, la administración de Xiomara Castro no logró establecer un canal sólido de interlocución política con el Departamento de Estado ni con el Congreso estadounidense. Las tensiones ideológicas con sectores de poder en Washington, sumadas a la falta de una campaña internacional articulada, habrían debilitado las posibilidades de renovación del beneficio migratorio.
Juan Flores: “Un golpe devastador”
Para Juan Flores, presidente de la Fundación 15 de Septiembre, el fin del TPS para los hondureños representa “un golpe devastador” para más de 76,000 compatriotas y sus familias, muchos de los cuales han vivido durante décadas en EE. UU. amparados bajo este estatus. Flores no ha dudado en señalar que la diferencia en los resultados entre Honduras y El Salvador radica, en parte, en la capacidad del liderazgo salvadoreño para influir en la política migratoria estadounidense.
“El Salvador hizo su tarea. El presidente Bukele entendió que esto no se trata solo de enviar notas diplomáticas o comunicados. Se trata de presión política, de presencia en Washington, de aliados clave en el Congreso y de vender una narrativa positiva”, dijo Flores.
CCIC: “Honduras debe reevaluar su relación con EE. UU.”
La Cámara de Comercio e Industria de Cortés (CCIC) también se ha pronunciado con fuerza ante esta situación. En un comunicado reciente, instó al gobierno de Xiomara Castro a replantear la política exterior con Estados Unidos, especialmente tras la cancelación del TPS.
“Es momento de fortalecer las relaciones diplomáticas y comerciales con nuestro principal socio estratégico. Lo que ha sucedido no solo afecta a miles de hondureños en el exterior, sino que también tiene implicaciones económicas profundas para el país”, indicó la organización empresarial.
El impacto económico y social
La cancelación del TPS en Honduras podría desencadenar una serie de efectos adversos. Analistas advierten que muchos hondureños podrían quedar expuestos a la deportación en los próximos meses, lo cual tendría consecuencias para sus familias y para el flujo de remesas que representa más del 20% del PIB nacional.
En El Salvador, en cambio, la extensión del TPS ha sido celebrada como una victoria diplomática y una medida que garantiza estabilidad para más de 190,000 salvadoreños en territorio estadounidense.
Conclusión
Mientras el Salvador celebra una nueva prórroga del TPS, Honduras enfrenta una crisis migratoria inminente. La diferencia entre ambos escenarios pone sobre la mesa la importancia de la diplomacia estratégica y la necesidad de construir relaciones internacionales firmes y eficaces.






