sábado, marzo 7, 2026

El fin del TPS y el aumento del retorno de hondureños,

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Fracaso del Gobierno en la gestión migratoria.

Fecha: 10 de julio de 2025


En medio de una creciente ola de retornos migratorios y tras la reciente cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para miles de hondureños en Estados Unidos, Honduras enfrenta una realidad que evidencia la fragilidad de sus políticas migratorias y el limitado accionar del gobierno ante una crisis humanitaria prolongada.

La cancelación del TPS se dio en un contexto político desfavorable para Honduras, cuyas gestiones diplomáticas fueron, según diversos analistas, débiles, tardías y sin una estrategia clara. Mientras gobiernos como el de El Salvador lograron negociar una extensión, Honduras recibió un revés que muchos atribuyen a la falta de cabildeo efectivo, poca articulación con la diáspora y un deterioro de las relaciones bilaterales con Washington.

¿Qué falló en Tegucigalpa?

La pregunta que retumba en los círculos políticos y sociales es clara: ¿Qué no hizo el gobierno hondureño que sí hicieron otros países?

Especialistas en relaciones internacionales coinciden en que la administración de la presidenta Xiomara Castro falló en varios aspectos críticos. Primero, no hubo una campaña sostenida en Washington para sensibilizar a congresistas y funcionarios clave sobre la situación de los hondureños beneficiarios del TPS. Segundo, la Cancillería no aprovechó el peso de la comunidad migrante organizada en EE. UU., la cual reclamó haber sido ignorada por el gobierno en sus propuestas y advertencias.

Además, la falta de resultados concretos en la lucha contra la corrupción y la inseguridad, junto con la débil reactivación económica en zonas de alta migración, restaron argumentos sólidos a la solicitud de ampliación del estatus. “El TPS no solo es una medida migratoria; también es un reflejo de la confianza política y social entre gobiernos. Y Honduras no supo leer ese contexto a tiempo”, opinó la socióloga Delia Gómez.

Reintegración: una deuda persistente

El retorno de miles de hondureños también expone una deuda estructural del Estado: la falta de políticas efectivas para la reintegración social y económica de los migrantes. Aunque existen programas de acompañamiento, estos son limitados en cobertura y recursos, y muchas veces no llegan a las zonas rurales de donde provienen la mayoría de los migrantes.

“La gente regresa a la misma pobreza de la que huyó, sin trabajo, sin tierras productivas, sin acceso a salud ni educación”, afirmó un funcionario del INM bajo condición de anonimato. A esto se suma la estigmatización social que sufren algunos retornados, en especial los jóvenes que son erróneamente señalados como pandilleros.

Oportunidad en medio de la crisis

Pese al sombrío panorama, algunos expertos consideran que este momento podría servir como punto de inflexión. El aumento del retorno, sumado al golpe político por la pérdida del TPS, puede convertirse en un catalizador para repensar la política migratoria hondureña desde un enfoque de desarrollo, derechos humanos y dignidad.

“La migración no va a detenerse mientras no se aborden sus causas estructurales: pobreza, violencia, exclusión y falta de oportunidades”, expresó Juan Flores, presidente de la Fundación 15 de Septiembre.

Conclusión

El aumento de migrantes retornados en el primer semestre del año y la negativa de Estados Unidos a renovar el TPS para miles de hondureños han puesto en evidencia las limitaciones de la política exterior y social del gobierno hondureño.

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