San Pedro Sula, Honduras – La salud pública hondureña enfrenta una nueva polémica tras conocerse que más de 34,000 dosis de la vacuna Qdenga, destinada a prevenir el dengue, podrían quedar inutilizadas antes de ser aplicadas, lo que significaría la pérdida de aproximadamente 18 millones de lempiras en recursos.
De acuerdo con datos oficiales, el lote de vacunas tiene como fecha de vencimiento el próximo mes de noviembre. Sin embargo, la aplicación completa de la inmunización requiere de dos dosis por persona, con un intervalo de tres meses entre cada una. Esto implica que, incluso si la primera dosis se comenzara a aplicar de inmediato en agosto, la segunda se tendría que administrar en noviembre, cuando las vacunas ya habrían caducado.
Expertos en salud pública y miembros del Colegio Médico han expresado su preocupación, señalando que la programación de la distribución y la campaña de vacunación no fue planificada de manera adecuada. “Es un error grave de logística y previsión. No se trata solo de perder un medicamento costoso, sino de perder una oportunidad de proteger a miles de personas contra una enfermedad que sigue cobrando vidas”, advirtió un especialista consultado.
En barrios y comunidades donde el dengue ha golpeado con fuerza en los últimos meses, la noticia ha generado indignación. “Aquí en la colonia tuvimos tres niños hospitalizados y ahora dicen que hay vacunas que se van a vencer… eso es una irresponsabilidad”, manifestó Ana Rodríguez, madre de familia en el sector Rivera Hernández de San Pedro Sula.
El Ministerio de Salud, por su parte, no ha brindado un plan claro para evitar el desperdicio del lote, limitándose a indicar que “se está evaluando la estrategia de aplicación para maximizar su uso antes del vencimiento”. No obstante, organizaciones civiles han exigido explicaciones y responsabilidades ante lo que califican como “negligencia de alto nivel”.
La situación se da en medio de un repunte de casos de dengue en varias regiones del país, con hospitales reportando saturación en sus salas pediátricas y de emergencias. Para los especialistas, esta es una oportunidad perdida de frenar el avance de la enfermedad y de optimizar la inversión en salud.
Si no se encuentra una solución inmediata, Honduras no solo perderá millones de lempiras en medicamentos vencidos, sino también la posibilidad de salvar vidas en un contexto donde el dengue continúa siendo una amenaza latente.





