18 agosto 2025
Por: Otto Martin Wolf
Madre de todos los santos, no quisiera creer lo que muchos comentan en cafeterías, lugares de reunión y redes sociales, pero, de todas maneras, hay que tomarlo en cuenta.
Resulta que los Estados Unidos, ha movilizado su Marina de Guerra para tratar de detener el flujo de drogas que, según ellos, viene del sur, especialmente de Venezuela.
¿Es esa la misma Venezuela por cuyo presidente los mismos USA ofrecen una recompensa de 50 millones de dólares?
Si, es la misma.
¿Es el mismo Sr. Maduro al cual acusan de ser el jefe del Cartel del Sol, la Luna y las estrellas?
Si, es el mismo.
Entonces, es el mismo señor a quien la presidenta, en nombre de todos los hondureños (pero sin haberles consultado) ofreció su solidaridad y apoyo frente a las acusaciones de los USA?
Si, desgraciadamente es el mismo señor.
Siguiendo adelante con la situación planteada, nadie se puso a pensar que a lo mejor la recompensa de los 50 millones era apenas uno de los primeros pasos de los Estados Unidos en su determinación de combatir el narcotráfico y, posiblemente, llevar al Sr. Maduro frente a la justicia en los Estados Unidos.
En lo que se puede llamar “miopía diplomática” creyeron por aquí que los USA se iban a quedar de brazos cruzados esperando que alguien reclamara la recompensa de los 50 millones y que, mientras tanto, las cosas seguirían igual?
Creyeron que los Estados Unidos iba a seguir aguantando los insultos y retos provenientes de Venezuela?
No se les ocurrió que, al menos por su imagen internacional, los USA tendrían que dar un nuevo paso adelante?
Entonces, mientras una gran parte de la población hondureña manifestaba su desaprobación por ese “apoyo moral” al Sr. Maduro, los Estados Unidos moviliza una pequeña parte de la Marina de Guerra más grande de la Tierra para detener el flujo de drogas proveniente de Venezuela.
Y entonces ahora, cuando los Estados Unidos demuestra que no estaba jugando y que lo de combatir el narcotráfico dirigido desde las oficinas del Sr. Maduro en el palacio presidencial de Miraflores, en Caracas, Venezuela, es algo serio, nos vemos involucrados -sin querer queriendo- en un asunto de consecuencias imprevisibles, aunque fácilmente imaginables.
Se pregunta la gente: cuál será la posición de Honduras ahora que la marina más grande del mundo vigilará el Mar Caribe o de las Antillas?
Seguiremos haciéndonos los papos y desconociendo que los USA en efecto tienen razón y que el Sr. Maduro, está metido hasta su amplio abdomen en el negocio de las drogas?
Cuando le dieron el apoyo moral al Sr. Maduro, pensaron que las acusaciones venían del mismo país al cual el 21 de abril de 2022 Honduras entregó al expresidente Juan Orlando Hernández (también conocido como JOH) por los mismos delitos?
Por qué, en ese momento, sí se reconoció la legalidad de las acusaciones y en el caso del Sr. Maduro, ¿no?
El mismo país (los USA desde luego) siguiendo las mismas rutas de investigación y los mismos procedimientos recibe al extraditado JOH, pero se encuentra frente al “apoyo” de Honduras en el caso del Sr. Maduro.
En aquel momento nadie en nuestro gobierno puso en duda la legalidad del acto ni, mucho menos, declaró apoyo a JOH.
Atención señoras y señores del gobierno: Ese mismo país (los USA) utilizando los mismos argumentos y pruebas, es el que ofrece la recompensa de los 50 millones por el Sr. Maduro.
Cuando lo agarren, si logran capturarlo, se enfrentará posiblemente al mismo tribunal que ha estado manejando todos los casos de drogas de alto nivel, como JOH, el Chapo Guzmán y otros.
Entonces, ¿Cómo es posible que lo que es bueno para el pato no lo sea para la pata?
¿O será más bien que las precipitadas declaraciones de apoyo al Sr. Maduro fueron una gran metida de pata?
¿Seguiremos apoyando al Sr. Maduro si se produce un enfrentamiento entre su marina y la de los gringos?
¿En qué lío nos estamos metiendo?
Recordemos aquello de que “el amigo de mi enemigo es también mi enemigo”, perfectamente aplicable aquí porque, sin duda, así nos ven en los Estados Unidos.
La situación está pasando de lo risible a lo serio y -en vista de la enorme desproporción de fuerzas- de nuevo de lo serio a lo risible.
Si los USA deciden atacar Venezuela (lo que no se puede descartar, nada más hay que mirar lo que hicieron hace apenas unos días con Irán) en ese caso, entraremos en Estado de Guerra contra los Estados Unidos?
La pregunta obvia es: ¿Qué posibilidades tendríamos de ganar?
Una recomendación para cuando a alguien se le caliente la cabeza: introdúzcala en un balde de agua fría y piense en las consecuencias que pueden tener para Honduras declaraciones improvisadas.





