Honduras ha experimentado pérdidas que rondan los 300 millones de dólares, principalmente por la caída de exportaciones con Taiwán
Tegucigalpa. – A más de un año de haber roto relaciones diplomáticas con Taiwán para abrir vínculos oficiales con la República Popular China, Honduras enfrenta un panorama económico poco alentador. Según reportes oficiales y evaluaciones de economistas independientes, el país ha experimentado pérdidas que rondan los 300 millones de dólares, principalmente por la caída de exportaciones que antes eran absorbidas por Taipéi y que Pekín no ha logrado sustituir.
El anuncio de la presidenta Xiomara Castro, en marzo de 2023, sobre el establecimiento de relaciones diplomáticas con China generó grandes expectativas en el aparato productivo nacional. El gobierno defendió la decisión bajo el argumento de que el “mercado chino” representaba una oportunidad única para colocar productos hondureños a gran escala. Sin embargo, a día de hoy, los beneficios no han cumplido con las proyecciones.
Exportadores en crisis
Sectores como el café, camarón, melón y productos del mar, que eran altamente demandados por Taiwán, han visto una fuerte contracción en sus exportaciones. Fredy Torres, productor de camarón en Choluteca, asegura que la ruptura con Taipéi significó perder un cliente estable:
“Taiwán compraba grandes volúmenes, pagaba a buen precio y mantenía relaciones directas con los empresarios. Con China es distinto: el mercado es más complicado y no hay garantías de compra a largo plazo. Lo que estamos viendo es que nos quedamos con el producto sin salida”.
En el caso del café, el impacto también es notorio. Luis Colindres, exportador de Santa Bárbara, explicó que si bien hubo acercamientos con intermediarios chinos, las condiciones impuestas por Pekín son difíciles de cumplir para pequeños y medianos productores:
“Las certificaciones y requisitos sanitarios que exige China son más costosos, y mientras tanto ya perdimos el nicho en Taiwán. Es como empezar de cero en un mercado que no da señales de apertura real”.
La apuesta política de Castro
Desde Casa Presidencial, la mandataria Xiomara Castro ha defendido la decisión argumentando que Honduras necesitaba diversificar sus relaciones internacionales y alinearse con un país con peso global como China. Además, su gobierno resalta que ya se han firmado acuerdos de cooperación en infraestructura, energía y tecnología.
No obstante, la oposición política y varios analistas sostienen que el costo económico inmediato ha sido más alto de lo previsto. El excanciller Edmundo Orellana señaló que la estrategia diplomática de romper con Taiwán debió haber sido acompañada de un plan concreto de transición:
“No se trata solo de cortar con un aliado y abrazar a otro. Había que garantizar que las exportaciones no se desplomaran. Ahora Honduras se encuentra atrapada en un desequilibrio comercial que favorece a China, pero que golpea a nuestros productores”.
Importaciones chinas y desequilibrio
Al mismo tiempo que caen las exportaciones hondureñas, las importaciones de productos chinos se han incrementado. Según datos del Banco Central de Honduras (BCH), el volumen de mercancías provenientes de China creció más de un 25% en el último año, lo que amplía aún más el déficit comercial.
Electrodomésticos, productos electrónicos, vehículos y maquinaria dominan el flujo de importaciones. Sin embargo, estas compras no se han traducido en mayores beneficios para el sector productivo local. Para Hugo Noé Pino, economista y exfuncionario internacional, la situación es clara:
“Estamos comprando más de lo que vendemos. El saldo es negativo porque China no ha abierto de manera significativa su mercado para los productos hondureños. A eso se suma la pérdida de cooperación directa que Taiwán otorgaba en áreas como salud, educación y desarrollo agrícola”.
El futuro de la relación
Aunque el gobierno insiste en que los frutos de la relación con China se verán a mediano y largo plazo, los productores temen que las pérdidas acumuladas sean irreversibles. Algunos incluso han empezado a buscar nuevos mercados en Europa y Norteamérica para suplir lo que se dejó de vender a Taiwán.
En tanto, organizaciones de la sociedad civil y cámaras empresariales han pedido al Estado hondureño renegociar ciertos compromisos y exigir a Pekín mayores garantías de acceso real para la oferta exportadora.
Por ahora, la balanza parece inclinarse en contra de Honduras. El saldo negativo de 300 millones de dólares es un duro recordatorio de que la diplomacia y el comercio no siempre se traducen en beneficios inmediatos, y que la decisión de priorizar la relación con China podría marcar el rumbo económico del país en los próximos años.





