Tegucigalpa, Honduras.– La incertidumbre y el enojo crecen entre los cientos de afectados por la presunta estafa millonaria de la empresa Koriun, quienes aseguran haber sido engañados con promesas de inversiones rentables que hoy se esfumaron junto con sus ahorros. A pesar de los operativos realizados por las autoridades, el hallazgo de más de 400 millones de lempiras y la incautación de propiedades, los afectados denuncian que no existe un plan concreto para la devolución de su dinero.
“Nos mintieron. Nos dijeron que pronto habría un proceso de recuperación, pero todo está igual. Han pasado meses y nadie nos explica qué sigue”, expresó una de las víctimas, quien prefirió mantener el anonimato por temor a represalias.
La Oficina Administradora de Bienes Incautados (OABI) confirmó que se mantiene a la espera de una sentencia judicial firme que autorice la subasta de los bienes incautados a los responsables de Koriun. Según la entidad, los recursos obtenidos de esa venta podrían destinarse a compensar a las víctimas, aunque el proceso podría extenderse debido a los tiempos legales.
Los afectados aseguran que la investigación se ha tornado lenta y confusa. “Hicimos todo por la vía legal, entregamos pruebas, fuimos a audiencias y aun así no tenemos certeza de que nos devolverán algo. Muchos perdieron sus ahorros de toda la vida”, lamentó otro inversionista perjudicado.
Por su parte, expertos en temas financieros advierten que los procesos de recuperación de activos en casos de estafa pueden tardar años, especialmente cuando las propiedades están sujetas a litigios o deben determinarse responsabilidades penales.
Las víctimas insisten en que el Gobierno debe crear un plan especial para agilizar la devolución de los fondos. “No pedimos favores, pedimos justicia y transparencia. Lo que hicieron con nosotros fue un abuso”, manifestaron durante una reciente protesta frente a las oficinas del Ministerio Público.
El caso Koriun se ha convertido en uno de los mayores escándalos financieros de los últimos años en Honduras, y sus repercusiones han puesto en debate la necesidad de reforzar los controles sobre empresas que ofrecen inversiones sin respaldo regulatorio. Mientras tanto, los afectados siguen esperando, entre la frustración y la esperanza, una respuesta que les devuelva algo más que su dinero: la confianza.





