San Pedro Sula, Honduras — En los primeros nueve meses de 2025, la ciudad industrial ha sido escenario de una alarmante escalada en la mortalidad infantil: 111 niños menores de un año han fallecido, 26 más que en el mismo lapso del año previo, lo que representa un aumento aproximado del 30-31 % respecto a 2024.
Lo más inquietante es que muchas de estas muertes tienen causas que pudieron prevenirse: neumonía, diarrea y desnutrición, enfermedades para las cuales ya hay mecanismos de protección conocidos —vacunas, acceso oportuno a tratamientos y condiciones básicas de higiene—, pero que en la práctica no están garantizados para gran parte de la población.
Las cifras que no deberían existir
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La Secretaría de Salud fijó para el 2025 una meta ambiciosa: alcanzar una cobertura de vacunación infantil entre 95 % y 100 %.
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Pero los registros oficiales revelan que en San Pedro Sula, de los 10,645 lactantes que deberían recibir la pentavalente, solo 5,788 la han recibido: apenas 54 % de cobertura.
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En cuanto a la vacuna contra el sarampión, rubéola y parotiditis, de 13,386 niños en edad de recibir la primera dosis, apenas 5,883 la han recibido, es decir menos del 50 %.
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Y la segunda dosis la han recibido solo 5,010 niños: un mísero 37 % de la meta.
Estas coberturas deficientes dejan a muchos niños vulnerables frente a enfermedades que, en condiciones óptimas, deberían estar controladas.
Las principales causas de muerte señalan hacia los huecos críticos del sistema sanitario:
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Neumonía / bronconeumonía: 1,286 casos acumulados en 2025, con un incremento de 126 casos respecto a 2024.
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Diarrea: 1,255 casos en menores de un año, pese a que la cifra global ha disminuido un 23 % con relación al año previo.
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Tosferina: 33 casos sospechosos, con al menos 2 muertes durante el periodo, una parte ocurriendo en menores de dos meses que aún no pueden recibir la vacuna.
En cuanto a los servicios de salud, el hospital Mario Catarino Rivas absorbió una gran parte del incremento de mortalidad infantil (de 54 a 77 casos). En contraste, el hospital Leonardo Martínez Valenzuela vio triplicar sus casos: de 4 a 12 muertes en el mismo intervalo.
Actores clave: qué están diciendo los expertos
Roberto Cosenza, médico y exministro de Salud
El Dr. Cosenza coincide con los demás analistas al afirmar que la baja cobertura de vacunación abre puertas a enfermedades antes controladas. Añade que la falta de especialistas, el déficit de personal sanitario capacitado, la carencia de medicamentos y equipos en los centros públicos agravan la crisis. Y —no menos importante—, resalta la importancia del momento de buscar atención:
Cada muerte representa no solo un drama familiar, sino una falla del sistema: la incapacidad de garantizar derecho básico como la protección inmunológica, el acceso a atención oportuna y condiciones de vida dignas.
Además, el alza en estas muertes sofoca la confianza que la población pueda tener en el sistema sanitario, y proyecta una sombra de riesgo permanente sobre generaciones futuras si no se toman medidas urgentes.
Propuestas para revertir la tragedia
1. Recuperar cobertura vacunatoria
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Reforzar brigadas casa a casa hasta alcanzar al 100 % de lactantes.
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Monitoreo de rezagos, con mecanismos de alerta temprana para acudir donde hay niños sin esquema completo.
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Campañas sociales que informen con lenguaje accesible sobre la importancia de las vacunas.
2. Mejorar accesibilidad territorial
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Clínicas móviles y puestos de salud satélite en comunidades remotas.
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Transporte subsidiado para familias con niños graves.
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Coordinación municipal para garantizar caminos accesibles incluso en temporadas lluviosas.
3. Seguridad alimentaria y nutrición
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Programas de suplementos nutricionales, monitoreo periódico del estado nutritivo de los niños.
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Educación sobre alimentación complementaria, promoción de lactancia materna exclusiva hasta los seis meses.
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Apoyo alimentario en zonas de extrema pobreza.
4. Infraestructura sanitaria y recursos
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Dotar a centros públicos de medicinas, oxígeno, equipos de diagnóstico y personal capacitado.
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Incentivos para que profesionales de salud laboren en zonas apartadas.
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Alianzas público-privadas para garantizar abastecimiento constante de insumos esenciales.
5. Agua, saneamiento e higiene
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Ampliar cobertura de agua potable, tratamiento de residuos y redes de drenaje.
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Campañas de lavado de manos y uso de soluciones de rehidratación oral en el hogar.
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Promover cocinas seguras o ventilación adecuada para reducir exposición al humo.
Un llamado urgente: es cuestión de voluntad
El repunte de la mortalidad infantil en San Pedro Sula es una señal dramática de que las políticas de salud deben adaptarse y reforzarse de inmediato. No se trata de cifras frías: se trata de vidas humanas, de niños que nunca tuvieron la oportunidad de crecer.
Si los protagonistas —Secretaría de Salud, autoridades municipales, profesionales de salud y la ciudadanía— no actúan con coordinación y decisión, muchas muertes que podrían evitarse seguirán ocurriendo.
Para revertir esta tragedia, no basta con voluntad política: se requiere un compromiso social, recursos adecuados y vigilancia permanente. Porque un niño protegido con vacuna, con acceso a agua potable, atención temprana y buena nutrición, no debería estar en la estadística.





