Tegucigalpa, 9 de noviembre de 2025. — La viceministra de Seguridad, Julissa Villanueva, encendió las alarmas al confirmar públicamente que la Policía Nacional de Honduras continúa infiltrada por estructuras del crimen organizado, una situación que, según ella, se ha arraigado en los niveles más altos de mando y sigue minando la confianza ciudadana en las instituciones encargadas de garantizar la seguridad del país.
En declaraciones ofrecidas a diversos medios nacionales, Villanueva fue categórica al afirmar que la problemática ya no puede ser negada ni minimizada.
“Eso no está en discusión. Es una realidad. La infiltración del crimen organizado y del narcotráfico está dentro de nuestra Policía”, advirtió con contundencia.
La funcionaria reconoció que dentro de la institución existen agentes comprometidos con su deber, pero subrayó que las cúpulas policiales siguen respondiendo a intereses ligados a redes criminales que, en muchos casos, se formaron durante los años en que Honduras fue señalado internacionalmente como un “narcoestado”.
“Estamos viendo a los herederos del hampa, de un momento crucial cuando Honduras se convirtió en un narcoestado”, expresó Villanueva, señalando que el problema es “profundo y estructural”, y que se necesita una transformación de raíz para recuperar la integridad institucional.
Depuración sin resultados
Villanueva lamentó que, a pesar de los discursos de cambio y promesas de transparencia con la llegada del actual gobierno, la depuración policial no ha tenido el impacto esperado.
“Creímos que con un cambio de gobierno habría transparencia y una liberación del narcoestado, pero lo que vimos fue una mutación de grupos, donde algunos se sustituyeron por otros, y la Policía sigue siendo protagonista de actos de corrupción”, declaró.
De acuerdo con la viceministra, los mecanismos internos de control han fallado y las estructuras criminales se adaptaron a los cambios políticos, logrando mantenerse activas dentro de la institución policial.
Esta situación, afirmó, pone en riesgo la credibilidad del Estado y obstaculiza los esfuerzos de combate a la delincuencia organizada.
Cuestionamientos por nuevos ascensos
Las declaraciones de Villanueva surgen en medio de una oleada de críticas por los recientes ascensos y nombramientos dentro de la Policía Nacional, algunos de los cuales han despertado sospechas de favoritismo y vínculos con grupos irregulares.
Organizaciones de la sociedad civil y expertos en seguridad advierten que estos movimientos internos podrían consolidar la influencia de redes criminales en la estructura policial, en lugar de debilitarla.
Un llamado a limpiar las instituciones
La viceministra cerró su intervención con un mensaje de urgencia y compromiso, apelando a la responsabilidad del Estado y de la sociedad en general.
“La seguridad de Honduras no puede sostenerse sobre cimientos contaminados. Es momento de limpiar, fortalecer y recuperar a la Policía para que vuelva a ser una institución al servicio del pueblo y no de los intereses del crimen”, enfatizó.
Villanueva reiteró que la reconstrucción de la confianza ciudadana solo será posible con una depuración real y efectiva, acompañada de auditorías internas, sanciones ejemplares y una política de Estado que priorice la integridad sobre la conveniencia política.
Una verdad incómoda
Las palabras de Julissa Villanueva reflejan una verdad incómoda que muchos en el poder prefieren no reconocer: el crimen organizado no solo opera desde las calles, sino también desde las estructuras del propio Estado.
Mientras no se rompan esos vínculos, advierten los expertos, Honduras seguirá enfrentando una crisis de seguridad sin fin, donde los ciudadanos desconfían de quienes deberían protegerlos.





