Tegucigalpa, Honduras. — Tres especialistas del Centro para América Latina Adrienne Arsht del Atlantic Council alertaron al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sobre los riesgos que podría enfrentar la seguridad y la economía estadounidense ante un escenario de inestabilidad electoral en Honduras.
El memorándum, elaborado por María Fernanda Bozmoski, Isabella Palacios y Jason Marczak, subraya que el proceso electoral hondureño se desarrolla en un contexto de fragilidad institucional que podría poner en peligro mecanismos bilaterales clave, la estabilidad democrática del país y el equilibrio geopolítico en la región.
Los expertos señalaron que las primarias y los meses posteriores evidenciaron retrasos en adquisiciones esenciales para el proceso electoral, ineficiencias técnicas, interferencia de distintos organismos y posiciones políticas que han alimentado desconfianza sobre el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP). Consideran que esta narrativa, impulsada principalmente por el partido Libre, podría afectar la participación ciudadana y legitimar cuestionamientos al próximo gobierno.
El informe advierte que un eventual vacío de poder después de los comicios podría afectar operaciones bilaterales como extradiciones —tema prioritario para Washington— y generar incertidumbre entre las más de doscientas empresas estadounidenses que operan en Honduras. Disturbios o crisis institucionales, afirman, tendrían efectos inmediatos en cadenas de suministro, inversión y riesgo país.
Asimismo, los especialistas alertan sobre la posibilidad de que actores externos, como China y Rusia, aumenten su influencia en un escenario de incertidumbre. Señalan que la apertura de una oficina diplomática rusa en Tegucigalpa y la presión china por ampliar su presencia podrían desplazar prácticas transparentes y generar dinámicas más opacas en la toma de decisiones.
Como medidas preventivas, recomiendan que Estados Unidos emita declaraciones previas al 30 de noviembre reiterando la importancia de la transparencia del proceso, del funcionamiento del TREP y del acceso de observadores. También sugieren advertir sobre posibles sanciones o revocación de visas para quienes intenten manipular los resultados.
El análisis propone además que Washington supervise de cerca la divulgación de resultados preliminares la noche electoral y dé seguimiento al informe de la Misión Electoral de la Unión Europea, previsto para dos días después de los comicios.
Finalmente, consideran crucial que Estados Unidos designe un embajador en Honduras antes del cambio de gobierno en enero y que envíe una delegación de alto nivel a la toma de posesión, como señal de compromiso con la estabilidad democrática del país y la protección de sus intereses estratégicos.





