San Pedro Sula, Honduras. La final de ida de la Liga Nacional entre Marathón y Olimpia quedó seriamente empañada por una controvertida actuación arbitral que terminó influyendo directamente en el desarrollo del partido. Una jugada al minuto 23 desató la indignación del conjunto verdolaga, luego de que se le anulara un gol legítimo y, en la misma acción, se dejara sin sanción un claro penal cometido dentro del área.
La acción polémica nació tras un tiro libre ejecutado por Alexy Vega, que fue enviado al área olimpista con precisión. En la disputa aérea apareció Nicolás Messiniti, quien intentó conectar el balón, pero no logró tocarlo. Segundos después, en el segundo palo, Henry Figueroa ganó la posición y remató de cabeza, superando claramente al guardameta Edrick Menjívar.
El balón terminó cruzando la línea de gol y rompió la red de la portería, una imagen que normalmente confirma cualquier anotación. Los jugadores de Marathón celebraron lo que parecía un gol completamente válido, mientras la afición verdolaga estallaba en júbilo.
Sin embargo, para sorpresa de todos, el árbitro central Nelson Salgado decidió anular el gol, argumentando una supuesta interferencia de Messiniti en la jugada, pese a que fue Figueroa quien definió y venció al portero. La decisión generó protestas inmediatas de los jugadores y del cuerpo técnico de Marathón.
El error arbitral se agravó aún más al observarse con claridad que Henry Figueroa fue sujetado de la camiseta dentro del área por un defensor del Olimpia, una infracción evidente que constituye penal claro e indiscutible. La falta es visible antes y durante el remate, afectando directamente la acción ofensiva del zaguero verdolaga.
No obstante, al haber invalidado el gol, el árbitro optó por no sancionar la falta, dejando sin castigo una acción que debió terminar en pena máxima a favor de Marathón. De esta forma, el equipo sampedrano fue perjudicado doblemente en una sola jugada.
Este tipo de decisiones vuelve a instalar una percepción recurrente en el fútbol hondureño: ganarle al Olimpia no solo implica superar a un plantel poderoso dentro de la cancha, sino también hacerlo cuando las decisiones arbitrales terminan inclinándose a su favor. En instancias decisivas como una final, ese factor suele convertirse en un obstáculo adicional para sus rivales.
El partido finalizó con un empate 2–2, dejando la serie abierta para el duelo de vuelta en Tegucigalpa. Sin embargo, más allá del marcador, la polémica arbitral terminó robándose el protagonismo y alimentando el debate sobre la equidad en el arbitraje cuando Olimpia está en disputa por el título.
Hasta el momento, ni la Comisión de Arbitraje ni la Liga Nacional han emitido un pronunciamiento oficial sobre la jugada, mientras la discusión continúa creciendo entre aficionados, analistas y exárbitros que consideran que Marathón fue claramente perjudicado.





