Tegucigalpa, Honduras. — La negociación del salario mínimo correspondiente al 2026 en Honduras continúa estancada luego de que la comisión tripartita no lograra alcanzar un acuerdo entre el sector obrero, empresarial y el Gobierno, por lo que se determinó declararse en sesión permanente en un intento por destrabar el proceso.
El estancamiento refleja las marcadas diferencias entre las partes involucradas, que desde semanas atrás mantienen posiciones distantes en torno al porcentaje de ajuste salarial que regirá para este año.
Sin consenso tras varias reuniones
La mesa de negociación, integrada por representantes del Gobierno, la empresa privada y las centrales obreras, ha sostenido múltiples encuentros sin resultados concretos. A pesar de los esfuerzos por acercar posturas, las discusiones no han logrado avances significativos.
Dirigentes sindicales han reconocido abiertamente la falta de consensos, señalando que las propuestas aún no logran equilibrar las necesidades de los trabajadores frente a la realidad económica del país.
Propuestas enfrentadas
Uno de los principales puntos de conflicto radica en la diferencia entre las propuestas presentadas por los sectores. Mientras las organizaciones obreras plantean un incremento cercano al 8.90% para recuperar el poder adquisitivo frente al alza del costo de vida, la empresa privada propone un ajuste menor, que oscila entre el 6.5% y el 7%.
Incluso, en escenarios más conservadores, el sector empresarial ha llegado a sugerir aumentos inferiores, lo que ha generado rechazo por parte de los trabajadores, quienes consideran insuficientes dichas cifras frente a la inflación y el encarecimiento de la canasta básica.
Retraso impacta a trabajadores
La falta de acuerdo ya comienza a generar consecuencias. A más de dos meses de iniciado el año, miles de trabajadores hondureños siguen devengando el salario mínimo correspondiente a 2025, sin que se haya oficializado un nuevo ajuste.
Este retraso implica que cualquier incremento aprobado posteriormente deberá aplicarse de forma retroactiva, como lo establece la normativa vigente.
Un proceso clave para la economía
La fijación del salario mínimo en Honduras es resultado de un proceso de concertación tripartita que toma en cuenta variables como la inflación, productividad y costo de vida. Sin embargo, cuando no se alcanza un acuerdo, la ley permite que el Gobierno intervenga y establezca el ajuste mediante decreto.
Actualmente, el salario mínimo promedio ronda los 13,985 lempiras mensuales, aunque varía según el tamaño de la empresa, la actividad económica y la región del país.
Sesión permanente para evitar ruptura
Ante la falta de consensos, la decisión de declararse en sesión permanente busca mantener el diálogo activo y evitar que el proceso se rompa definitivamente. Las autoridades laborales han reiterado la necesidad de alcanzar un acuerdo equilibrado que no afecte la estabilidad de las empresas ni el bienestar de los trabajadores.
No obstante, el tiempo apremia y, de no lograrse un consenso en los próximos días, el escenario más probable sería la intervención del Ejecutivo para definir el nuevo salario mínimo de manera unilateral.
Expectativa nacional
El desenlace de estas negociaciones es seguido de cerca por distintos sectores del país, ya que el ajuste salarial impactará directamente en la economía de miles de hogares hondureños, así como en la dinámica productiva nacional.
Mientras tanto, la mesa tripartita continúa en deliberación constante, en busca de un punto de equilibrio que, hasta ahora, parece difícil de alcanzar.





