El hondueño Vicente Cáceres Maradiaga murió poco después de desmayarse en un centro de detención para inmigrantes en California, informó el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Según la agencia, Cáceres Maradiaga se desmayó en la tarde del miércoles mientras jugaba fútbol en el centro de detención ubicado en la ciudad californiana de Adelanto, en el condado de San Bernardino.
Murió minutos después en la ambulancia que lo trasladaba al hospital, añadió ICE.
Cáceres Maradiaga tenía 46 años de edad. Según ICE, la aparente causa de muerte fue un síndrome coronario agudo. Este es un término genérico que se usa para referirse a condiciones de salud provocadas por arterias obstruidas que impiden el buen funcionamiento del corazón.
ICE abundó que Cáceres Maradiaga tenía un diagnóstico de hipertensión y otro de hernia umbilical. Esta segunda es una protuberancia o recrecimiento en los órganos abdominales y crea una masa cerca del ombligo.
La agencia dijo que Cáceres Maradiaga recibía tratamiento médico para ambas condiciones en el centro de detención.
Según ICE, personal del centro de detención trataron de resucitarlo con un desfibrilador, un aparato electrónico que trata de restablecer el ritmo cardiaco normal a través de descargas eléctricas.
ICE había arrestado a Cáceres Maradiaga el 22 de mayo pasado en North Hollywood, un vecindario de la ciudad de Los Ángeles, en California. Según la agencia, lo arrestaron por ser un inmigrante indocumentado que había resultado convicto en el año 2011 de conducir un vehículo de motor bajo los efectos del alcohol y por fraude.
La agencia añadió que notificó de la muerte de Cáceres Maradiaga a un “representante consular” del gobierno de Honduras, así como a la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional y a la Oficina de Responsabilidad Profesional de ICE y a las agencias de salud y seguridad del condado de San Bernardino.
La muerte del hispano se une a otras ocurridas recientemente en centros de detención de inmigrantes, Sergio Alonso López, de 55 años y de México, murió en un hospital al que fue llevado después de haber vomitado sangre en el centro de detención de Adelanto, en abril pasado. Al igual que Cáceres Maradiaga, Alonso López tenía varias condiciones de salud.
Jean Jiménez Joseph, de 27 años y nacional de Panamá, murió el mes pasado en el centro de detención Stewart, en la ciudad de Lumpkin, en Georgia, en lo que ICE describió como un suicidio.
El salvadoreño Raúl Ernesto Morales-Ramos murió en el año 2015, también en el centro de Adelanto.
Tiombe Kimana Carlos, de la isla caribeña de Antigua, murió en el 2013 en un centro de detención en Nueva York. Ese año, el guatemalteco Manuel Cota Domingo murió en un centro de detención en Arizona.





