Con las presiones de la vida moderna, no es de extrañarse que se añoren aquellos placeres mundanos y que hoy parezcan un privilegio. Sobre todo si tiene un impacto directo en otro de nuestros más grandes gustos: el sexo.
Según varios estudios, existe una correlación directa entre la calidad del sueño y el sexo. En los hombres esto se debe a la producción de testosterona en el cuerpo, ligada directamente con la líbido y el desempeño sexual. Distintas investigaciones sugieren que los hombres que sufren apnea obstructiva del sueño —cuyos síntomas se caracterizan por roncar y tener dificultad para respirar— tienen niveles disminuidos de actividad sexual y esto se debe a que producen menores cantidades de esta hormona. Además, la apnea del sueño también puede aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares, que, a su vez, está relacionada con la disfunción eréctil.
Lo curioso es que la relación falta de sueño, peor sexo, también ocurre de forma inversa. Algo así como sucede en el mundo laboral: se busca a gente con experiencia, pero ¿cómo van a obtener experiencia si no les dan el trabajo? De acuerdo con los especialistas, una mala racha sexual puede empeorar la calidad del sueño, ya que ayuda a relajar al cuerpo para dormir mejor. En los hombres, esto se debe a la prolactina, una hormona liberada durante el orgasmo y que está directamente ligado con la somnolencia.
Por lo tanto, la solución definitiva para romper este círculo vicioso es hacer lo posible por dormir mejor. Esto quiere decir: evitar comidas pesadas y cafeína en la noche, hacer ejercicio de forma regular, tratar de mantener una temperatura fresca en la habitación y hacerlo sobre colchones y almohadas cómodas. Que, por cierto, esto último es un básico cuando se invita a alguien a pasar la noche.





