La pobreza está en la mente, pero la miseria está en el espíritu y eso es peor.
La pobreza puede ser un problema de ignorancia, pero la miseria es un asunto de conciencia.
Un tipo crece en un hogar humilde, pero tiene ambición y ese mismo deseo le pone en ventaja. El tipo empezó abajo. Hace negocios aquí y allá. De haber empezado prácticamente con una mano adelante y otra atrás, ahora tiene dinero, propiedades, negocios.
El punto de la pequeña historia es que la miseria no es asunto de dinero, sino de espíritu. Hay pobres que son miserables y hay ricos que son miserables.

La persona miserable puede negarse a ver cualquier rayo de conocimiento y quedarse al margen dejando que la vida le ponga en circunstancias realmente tristes.





