El presidente promete pagar un bono a quien acuda al colegio electoral con el carné de la patria en las elecciones del 20 de mayo.
Desconcierto absoluto. Sólo faltan 17 días para la celebración de unos comicios presidenciales cuya suspensión ha vuelto a reclamar la Unión Europea ante la ausencia de unas condiciones «libres, transparentes, creíbles e inclusivas». La firmeza de buena parte de la comunidad internacional contrasta con las dudas que se viven en el seno de una oposición aplastada por el poder revolucionario. La sociedad asiste así a una campaña electoral tan gris como el país, con una mezcla de sentimientos que van desde el desinterés y la orfandad hasta el escepticismo.
Los bono regalos, hasta ahora de 700.000 bolívares pero aumentados a 1,5 millones en el Primero de Mayo ante la marcha imparable de la hiperinflación, son la principal herramienta del chavismo para «proteger al pueblo» y para empujarle hasta las urnas frente a la abstención que predica la oposición. El «hijo de Chávez» ha insistido hasta la saciedad que «todo el que tenga carnet de la patria tiene que votar, eso es dando y dando».
Diosdado Cabello, su número dos, también se ha referido a un «incentivo para nuestra gente para ir a votar», aunque insinuó que en esta ocasión podría no ser en efectivo, sino con «los libros del comandante Hugo Chávez».





