Utilizando la denominada Base de Datos de Riesgo Migratorio de América Central (CAMRD por sus iniciales en inglés), una base de datos de código abierto que registra los crímenes cometidos contra migrantes y reportados en periódicos mexicanos, el informe señala que, a lo largo de su viaje migratorio, diversos actores criminales representan múltiples amenazas para los migrantes, especialmente en la ruta migratoria del oriente del país.
Según el informe, los migrantes centroamericanos deben enfrentar tres tipos de actores criminales: delincuentes locales, pandillas, y organizaciones criminales transnacionales. Los actores locales y las pandillas suelen ser menos organizados y explotan a los migrantes mediante delitos menores, como robo, extorsión, asalto y agresiones sexuales. Por otro lado, los grupos criminales organizados más sofisticados, como el Cartel del Golfo y Los Zetas, les cobran a los migrantes para permitirles el paso, pero también los secuestran y dirigen redes de tráfico, además de atacar a quienes hacen su travesía por México.
El informe constata que el secuestro es el delito más lucrativo que se comete y es realizado sobre todo por organizaciones criminales transnacionales. Gracias al secuestro, los grupos del crimen organizado pueden ganar unos US$5.165 por migrante y hasta US$20,5 millones al año.
El informe documenta crímenes contra los migrantes desde el principio hasta el final de su travesía por México. Los secuestros se concentran especialmente en la frontera norte del país con Estados Unidos, mientras que los asaltos y las extorsiones suelen presentarse en el sur de México.
El reciente informe constituye entonces un valioso documento que recuerda los peligros que representa el crimen organizado para los migrantes. Y dado que el hampa de México se fragmenta cada vez más, los grupos criminales están intensificando su participación en crímenes más locales y altamente rentables, como el secuestro.
Como señala el informe, la migración ilegal de centroamericanos es una industria que les genera millones —o quizá billones— de dólares a los grupos del crimen organizado. Y dado que Estados Unidos se encuentra promulgando políticas cada vez más duras para tratar de disuadir la migración, los grupos del crimen organizado pueden beneficiarse aún más a medida que los migrantes se ven forzados a recurrir al mercado ilegal y obligados a tomar rutas menos transitadas.






