TEGUCIGALPA, Honduras. – El futuro de una misión internacional anticorrupción en Honduras presenta un claro dilema para el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández.
Si renueva el mandato, correrá el riesgo de enjuiciar a muchos de sus aliados políticos, tal vez incluso a sí mismo. Si decide no hacerlo, provocará la ira de la comunidad internacional y se podrían dar más disturbios en un país que difícilmente puede permitirse más.
El Departamento de Estado de EEUU, cuyo apoyo es vital para Hernández, se ha pronunciado firmemente a favor de renovar el mandato a pesar de haberse mantenido al margen mientras el gobierno de Guatemala desmantelaba su propia misión internacional anticorrupción, conocida como la CICIG, hace un un año. Pero como Hernández se ha aliado estrechamente con el presidente Donald Trump y la política dura de migración de su administración, no está claro si habría alguna repercusión si Honduras elige seguir el ejemplo de su vecino.
Cualquiera sea la decisión, marcará un punto de inflexión para una de las naciones más corruptas de la región.
El presidente Hernández dijo en un reciente informe de prensa que tendría en cuenta ambas evaluaciones al tomar su decisión, que haría pública en enero.
Al dejar la decisión para última hora, el gobierno ya ha debilitado la misión. Varios empleados se han ido debido a la incertidumbre y no se ha nombrado un nuevo jefe luego de la renuncia en junio de su segundo líder, el ex fiscal brasileño Luiz Marrey.
Si se deja morir a la MACCIH, sería un duro golpe para la lucha anticorrupción en Honduras.
«Todo indicaria que el efecto inmediato seria un retroceso considerable», dijo Gabriela Castellanos, directora del Consejo Nacional Anticorrupción, cuyas investigaciones han sido abordadas por la misión, incluido un caso que involucra a una ex primera dama que fue condenada recientemente por malversación de fondos. “El cese de la misión provocaria un efecto dominó para el debilitamiento o eliminación de toda aquella institución u organización que en los últimos cinco anos se volcó a luchar contra los corruptos y la corrupción del país”, agregó.
El próximo objetivo de la élite política probablemente sería la contraparte hondureña del MACCIH, el UFECIC, que hasta ahora ha disfrutado de una independencia sin precedentes y ha producido más resultados en menos tiempo que cualquier unidad anticorrupción anterior dentro de la oficina del fiscal.
Según Castellanos, podrían desarrollarse varios escenarios, incluida la disolución de la unidad. «En todos los escenarios, la persecución del delito que ejerce el Ministerio Publico es la que pierde, ya que los corruptos cuentan con los recursos técnicos y económicos para afrontar la imputación de causas, generando impunidad en el país», dijo.
Los expertos dicen que la presión aplicada por el Departamento de Estado es lo único que evita que la misión muera. El hecho de que sea una misión de la OEA en lugar de una misión de la ONU es probablemente la razón de la diferencia en la política con la administración Trump, que es abiertamente hostil a la ONU.
En última instancia, el presidente Hernández tendrá que calcular si necesita de la misión para blandir su imagen anticorrupción y mantener su buena reputación con el presidente Trump.





