La reapertura de la economía significó no solo la oportunidad de volver a producir. El verdadero reto consistió en realizar un ejercicio de adaptación ante la presencia del COVID-19, prepararnos para la implementación de medidas de bioseguridad para la protección de nuestros colaboradores, implementar cambios en las líneas de producción a efectos de cumplir con nuevas normativas también vinculadas al tema de bioseguridad y poner en marcha un modelo logístico diferenciado, sumamente exigente, para mantener nuestros estándares de alta producción, alta calidad y cumplimiento de normas de carácter internacional.
Nuestras empresas y parques industriales, de hecho, se convirtieron en centros de triaje, poniendo en marcha uno de los más exitosos procesos de protección de la salud y seguridad ocupacional en el continente. Lo hicimos muy bien y lo continuaremos realizando mientras la pandemia esté presente en Honduras.
Sin lugar a duda, la reapertura de la economía ha significado un inicio, un nuevo despertar para la industria, pero realmente, queremos vivirlo como un momento de cambio y como una plataforma de despegue hacia la innovación tecnológica, la expansión hacia nuevos productos y la diversificación hacia nuevos mercados.
El proceso se inicia con el transporte de nuestros colaboradores, ahora provisto por las empresas maquiladoras, dotado de estrictas medidas de bioseguridad que implican higienización, control interno, toma de temperatura y la doble protección de mascarilla y careta como requisito para abordar una de nuestras unidades de transporte.
La llegada a los parques industriales es completamente controlada, la evaluación clínica de nuestros colaboradores es permanente actuando como centros de triaje que han implicado la participación de más de 150 médicos y centenares de enfermeras y auxiliares de enfermería. La identificación de personas sintomáticas y asintomáticas a través de pruebas rápidas, derivan en el inicio del proceso de atención del contagio en sus etapas más tempranas habiendo reducido el requerimiento de atención hospitalaria de manera muy importante.
Todos nuestros colaboradores diagnosticados clínicamente o mediante pruebas, son trasladados a un ambiente de aislamiento domiciliar entregando el tratamiento de carácter ambulatorio (MAIZ) e iniciando procesos de seguimiento que implican llamadas telefónicas para constatar la evolución de los pacientes. Nos sentimos realmente satisfechos con los resultados y, estamos seguros, hemos sido un factor importante para reducir la presión sobre el sistema hospitalario en el país.
Todos estamos obligados a buscar una nueva normalidad que signifique desarrollo, equidad, inclusión, reducción de la pobreza, crecimiento económico y bienestar. Darnos una nueva oportunidad para soñar y luego iniciar una ruta de trabajo para materializarlo.
Definitivamente creo en esta oportunidad y estoy seguro de que nuestra industria será parte de esta búsqueda.Apunto Mario Canahuati.





