sábado, marzo 7, 2026

Exreina de belleza interpone denuncia por abusos de su expareja

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La exreina de belleza, Gabriela Salazar, denunció ayer que se marcha del país decepcionada del sistema judicial, que no la ha podido proteger de los abusos y amenazas a muerte que viene sufriendo desde hace seis meses de su expareja sentimental, Mahfuz Alfredo Hawit.

Durante la entrevista, Salazar se mantuvo tensa y llorando y apenas se relajó cuando recordó que comenzó el modelaje desde chiquita hasta convertirse en Mis Tegucigalpa en 2012, representar a Honduras en Mis Mundo 2015, en China, y ganar el concurso Internacional Costa Maya, en Belice ese mismo año.

Mientras se secaba las lágrimas con las manos dejaba ver un tatuaje en la parte interna de su antebrazo, con un corazoncito en honor a su madre.

Siguiendo su relato, todo comenzó cuando decidió hacer vida marital con Hawit, a sabiendas que tenía denuncias de ser un abusador de sus exparejas. “Pero al ver aquel hombre que me decía amarme y que me iba a proteger, yo decía ‘a lo mejor son chismes de la gente’ y no le puse atención, pero en vez de amarme comenzó el maltrato”.

A los cinco meses de relación, su marido, con quien se había mudado a un apartamento, comenzó a sacar “las primeras banderas rojas” de agresor. “Se aparecía celoso en todos lados, me llamaba preguntando dónde estás y con quién y cuando menos acuerdo pasó a los insultos, me empujaba, me pegaba en los brazos, me haló el pelo y me decía ‘sos una m… una estúpida, ni como mujer servís, sos una p…”

Aunque soportó varias semanas este maltrato por temor al escándalo público, la exreina de belleza dijo que decidió separarse cuando su marido sacó una pistola, la cargó y le dijo “si abrís el pico, te mato”.

Además, la sigue chantajeando que publicará videos íntimos que él grabó, algunos sin su consentimiento, cuando la relación entre ambos estaba en pleno vuelo.

Apoyada por su abogada, la joven interpuso la denuncia en agosto de este año ante el Ministerio Público pidiendo una orden de alejamiento para su agresor, que la seguía persiguiendo después que lo dejara en mayo, pero lo que vino fue peor: La fiscal de turno la remitió de mala gana a donde la jueza, advirtiéndole que ese era un caso más de tantos que tenían almacenados por la pandemia.

Así, apenas citaron al acusado a los tres meses, que se cumplieron el martes pasado y cuya audiencia eludió aduciendo que estaba con COVID-19, lo que ella supone como una excusa para evadir la justicia.

Durante todos estos tres meses, su exmarido ha seguido su vida normal, armado y buscándola. Además, tuvo que abandonar su trabajo y mudarse a otra casa fuera de la ciudad para protegerse al ver que el sistema no actuó de inmediato.

“ME PUEDE MATAR”

Frente a la frialdad del sistema judicial y la amenaza latente de su agresor, Salazar ha decidido abandonar el país, dejándolo todo, incluyendo sus estudios de mercadotecnia. “Yo me voy del país, o sea, al son de hoy no le han quitado ni el arma, yo ando en la calle y ando como con miedo me siento insegura y vulnerable en todos los aspectos. Lo citaron dentro de dos meses, me puede matar”, agregó.

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