Agentes del orden ingresaron a la vivienda del sospechoso, Silberio Cálix, luego de que la madre de este lo denunciara por maltrato familiar y se encontraron con la escena surrealista: el can estaba despellejado y sus patas delanteras mutiladas.

El hombre declaró que no tenía dinero para comprar comida, por lo que su única opción para no «morir de hambre» era comer al perro.

Además, aclaró que él poseía gallinas que le proveían alimento, pero también por hambre se las habían «comido» sus vecinos de la zona.

«Mi problema es que no tengo dinero para comprar comida, todos mis animales, pollos, gallinas, me los han comido la gente que está a mí alrededor, no tenia nada, solo un perro», señaló.

 

El hondureño indicó que solo tenía dos cosas en su casa para comer: una cebolla y condimentos, por lo que lo único que se le vino a su cabeza fue cocinar al perro.

«Tenía tanta hambre y de lo que me estaba debilitando dije ‘no me puedo dejar morir, quiero comer algo’, y solo una cebolla, condimentos y un perro que tenía que estaba bien gordito, por lo que ya lo tenia en el mesón para hacerlo frito y llegaron los policías», dijo.