LAS MANOS, FRONTERA.De frontera a frontera la misma realidad. Allá en el norte los migrantes intentan entrar, aquí intentan pasar, enfrentando condiciones de discriminación y abusos de parte de malos hondureños que los explotan inmisericordemente, dando paso al surgimiento de nuevos ricos a costa de la miseria de miles de migrantes que diariamente cruzan la frontera.
Estar en la frontera cuando se desplazan miles de migrantes, es como estar en un mercado flotante donde los vendedores se confunden, entre mujeres, hombres y niños que cargan solo una mochila ansiosos de continuar el viaje lo más rápido posible, sin embargo, es aquí, al solo pasar la linera fronteriza, donde son asediados por los mercaderes oportunistas y explotadores, sin que muestren un sola muestra de solidaridad.
Ana García, una residente de la zona, expresa su preocupación por el aumento en el tráfico y el ruido. «Es bueno que haya comercio, pero también necesitamos que se mantenga el orden y la seguridad», señala.
El director del Centro de Atención a Migrantes, Carlos Mendoza, ha destacado la importancia de este mercado para la comunidad. «Es un beneficio mutuo. Los migrantes tienen acceso a productos necesarios y los comerciantes locales encuentran una fuente de ingresos. Estamos trabajando para asegurar que este crecimiento sea sostenible y ordenado», afirma.
La relación entre el centro y el mercado ha generado un debate sobre el desarrollo económico local y la integración de los migrantes en la comunidad. Mientras tanto, la vida en Las Tunas continúa adaptándose a estos cambios, reflejando una mezcla de esperanza, preocupación y oportunidad.