Tegucigalpa, Honduras – En una manifestación organizada por el «Ejército de Ciudadanos de Paz», decenas de personas se congregaron en la capital hondureña para protestar contra el Foro de São Paulo, cuya XXVII reunión se llevó a cabo en Tegucigalpa. La marcha, a pesar de la lluvia incesante, atrajo a una multitud que se opone a las políticas defendidas por este foro.

El punto de partida de la movilización fue el redondel de la avenida «Los Próceres», en las inmediaciones del Hospital San Felipe. Esta protesta fue convocada por el general en retiro Romeo Vásquez, quien agradeció a los asistentes y afirmó que “¡Honduras se levantó!” en su lucha contra la corrupción y el socialismo dictatorial. «Juntos luchamos por el presente de nuestros hijos», declaró Vásquez enérgicamente.
Entre los participantes se destacaron figuras prominentes del Partido Nacional. Nasry «Tito» Asfura, conocido por su lema «Papi a la Orden», y Juan Diego Zelaya, candidato a la alcaldía de Tegucigalpa, se unieron a la marcha para expresar su rechazo al Foro de São Paulo. Ambos líderes reafirmaron su compromiso con la defensa de la democracia y la libertad en Honduras.

Juan Diego Zelaya, en su discurso durante la movilización, alentó a los hondureños a no tener miedo y a continuar la lucha por un futuro mejor. “Hoy queda demostrado que los buenos hondureños nos hemos puesto de pie y tenemos un futuro por el cual luchar. Somos más y somos mejores”, declaró Zelaya, destacando la importancia de defender los valores nacionales.
Los manifestantes expresaron su preocupación por la influencia del Foro de São Paulo en la política hondureña y rechazaron cualquier intento de que Honduras siga el camino de Venezuela, Cuba o Nicaragua. Con consignas y pancartas, los participantes aseguraron que no permitirán que el país se vea afectado por ideologías que consideran perjudiciales.
La manifestación del sábado marca el inicio de lo que muchos consideran una agenda compartida para proteger la fe, la familia, la libertad y la democracia en Honduras. El evento reflejó una creciente movilización de ciudadanos comprometidos con la defensa de sus valores ante lo que perciben como una amenaza externa.
La movilización, que se desarrolló bajo una intensa lluvia, simboliza la determinación de muchos hondureños en su resistencia contra la influencia del Foro de São Paulo y su deseo de un futuro más próspero y libre para el país.





