Navidad entre luces y sombras: familias hondureñas luchan contra la pobreza y el olvido
Cientos de personas, en su mayoría niños acompañados por sus familiares, disfrutan del ambiente festivo en centros comerciales de Tegucigalpa, conocidos como “Mall”, y en plazas públicas adornadas con pesebres, árboles de Navidad y juegos mecánicos. Sin embargo, detrás de las luces y decoraciones, se esconden las dificultades de un país golpeado por múltiples crisis.
Un ambiente navideño adelantado
Desde octubre, grandes cadenas comerciales inauguraron la temporada con adornos, juguetes, música navideña y ofertas. Árboles gigantes se alzan en los centros comerciales, donde familias se fotografían junto a Santa Claus o Papá Noel. Este ambiente festivo, aunque reconfortante, contrasta con la realidad económica de muchas familias hondureñas.
La lucha diaria de las familias
“Nos gusta mucho esta fecha para compartir en familia, aunque este año la situación económica no es la mejor”, comentó Karla Figueroa, una madre soltera y trabajadora de una tienda de ropa infantil en Tegucigalpa. Figueroa, quien tiene dos hijas, planea celebrar Navidad con una cena modesta de pollo y nacatamales, evitando pólvora debido a la prohibición y los riesgos que conlleva.
Más de seis millones de los casi diez millones de habitantes del país viven en pobreza. El aumento del costo de los alimentos y los bajos salarios afectan directamente las celebraciones navideñas, limitando los recursos de muchas familias para regalos o comidas especiales.


“El agachón”: un alivio para los bolsillos
En mercados de ropa usada, conocidos como “el agachón”, personas como Alejandra Montoya, una joven universitaria de 20 años, buscan oportunidades. “Reviso ropa usada para revenderla en redes sociales. Así ayudo a mi madre y gano un poco de dinero extra”, explicó Montoya, mientras seleccionaba prendas en un puesto de Comayagüela, ciudad gemela de Tegucigalpa.
Estos mercados se convierten en la salvación para quienes no pueden costear ropa nueva, especialmente en noviembre y diciembre, cuando las tiendas tienen su mayor auge.
Los afectados por la tormenta Sara
Para muchos, la situación es aún más crítica tras los estragos de la tormenta Sara, que dejó seis muertos y 200.000 afectados en la costa Caribe y el norte del país. Según cifras oficiales, las pérdidas en la actividad agrícola ascienden a 98 millones de dólares.
“Todavía no podemos regresar a casa. Todo quedó bajo el agua”, lamentó María Hernández, una de las damnificadas que pasará la Navidad en un albergue público junto a sus dos hijos.
Entre luces y desafíos
Aunque las decoraciones navideñas traen esperanza y alegría, las profundas desigualdades y los retos económicos de Honduras dejan claro que el espíritu navideño coexiste con las adversidades. Familias como las de Karla y María simbolizan la resiliencia de un pueblo que, pese a las dificultades, encuentra maneras de celebrar y mantener vivas sus tradiciones.





