sábado, marzo 7, 2026

El calvario de los jubilados del IHSS

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4 diciembre 2024

Por Óscar Lanza Rosales

Cumpliendo mi promesa de escribir sobre las dificultades que enfrentan mis amigos jubilados del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) en la capital, describo las penurias que padecen estos adultos mayores en busca de atención médica y tratamientos adecuados.

Los jubilados me han compartido su experiencia con un sistema que, lejos de ser un alivio, se ha convertido en un tormento. Aunque existe un área específica para adultos mayores, ésta resulta insuficiente y poco cómoda. Allí se juntan dos largas filas: una para las consultas médicas y otra para la farmacia. Es habitual encontrar hasta 200 personas esperando, mientras apenas hay 50 sillas disponibles, obligando a muchos a permanecer de pie durante horas, algo inhumano considerando su edad y condiciones físicas.

Los pacientes relatan que, pese a llegar al IHSS desde las 5:00 a.m., dedican toda la mañana a obtener una consulta médica, y la tarde entera para reclamar medicamentos. Con suerte, logran completar ambos trámites en un día. Sin embargo, la situación se complica cuando, tras esperar horas en la farmacia, descubren que los medicamentos recetados no están disponibles. Esto los obliga a regresar al médico para obtener una nueva receta, iniciando nuevamente el agotador proceso.

La descoordinación entre médicos y farmacia es una queja constante. Los médicos prescriben medicamentos que no están en existencia, dejando a los jubilados con dos opciones: esperar días o semanas para que la farmacia reponga los medicamentos, o comprarlos con sus propios recursos. Este último escenario representa un golpe devastador para sus ya precarias pensiones, que oscilan entre 2,000 y 8,000 lempiras.

Diagnósticos superficiales. Muchos jubilados se quejan de la atención médica apresurada de 20 minutos. Desde la pandemia de COVID-19, algunos médicos mantienen una distancia física con los pacientes, limitándose a diagnosticar basándose únicamente en la descripción de síntomas, sin siquiera tomarles la presión o usar un estetoscopio. Esto resulta en diagnósticos equivocados que obligan a los jubilados a regresar una y otra vez.

Falta de infraestructura y apoyo para pacientes foráneos. Los jubilados también enfrentan la falta de estacionamientos adecuados en las instalaciones del IHSS, como fuera de ellas. Peor aún, quienes viajan desde fuera de Tegucigalpa deben gastar en hospedaje y alimentación debido a las ineficiencias del sistema. Una solución práctica sería que el IHSS habilite una casa posada para estos pacientes y sus acompañantes.

Una gestión pública desastrosa. En pleno siglo XXI, con avances tecnológicos y científicos al alcance, resulta indignante que la gestión pública en salud sea tan deficiente. No sólo el IHSS, sino también instituciones como el Hospital Escuela (HE), reflejan un sistema incapaz de garantizar siquiera insumos básicos. Hace poco, el HE tuvo que suspender cirugías selectivas por falta de algodón, afectando gravemente a pacientes en espera. ¡Imagínense ustedes suspender por dos días estas cirugías! ¿Cuántas eran urgentes? ¿Se empeorarían algunos pacientes? ¿Se morirían algunos?  ¡Dos días que son oro para esta atención médica, que por lo general tiene una gran mora en los hospitales públicos como el HE!

En lugar de asumir la responsabilidad por esta negligencia, la ministra de Salud, Carla Paredes, reaccionó insultando a quienes denunciaron la situación, calificándolos de “malnacidos” e “imbéciles”, argumentando que la falta de algodón por la que el HE suspendió las cirugías es “algo minúsculo”.

Y a los medios que dieron la noticia, los trató de cínicos, que por 12 años callaron el tema sanitario. A los que sugirieron que, en vez de construir hospitales hay que tener algodón, los insultó diciéndoles que “hay que ser imbécil, pero imbécil integral”, “que tienen tan llena la cabeza de basura y el corazón lo tienen permeado de mostaza, que no les permite ver con claridad”.

Este comportamiento es inaceptable en un cargo público de tanta responsabilidad.

Un llamado urgente al IHSS y al Gobierno. El IHSS tiene el deber de brindar una atención profesional, eficiente y humana a los jubilados, reconociendo su edad, su estado de salud y sus valiosos aportes al desarrollo de la sociedad.

Por su parte, la presidenta de la República debe actuar con seriedad y compromiso, removiendo a funcionarios incompetentes y asegurando que las instituciones de salud estén dirigidas por profesionales íntegros y capacitados.

Los adultos mayores merecen un trato digno y un sistema de salud que responda a sus necesidades, no una burocracia que les niegue el derecho básico a vivir con bienestar en sus años dorados. ¡Es hora de actuar responsablemente señoras y señores gobernantes!

[email protected]

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