Desde su implementación en 2022, el estado de excepción ha sido una medida utilizada para intentar combatir la inseguridad y el crimen organizado. Sin embargo, a medida que se acerca un nuevo ciclo electoral, analistas y expertos advierten sobre los riesgos que esta medida podría representar para la democracia y la transparencia de los comicios.
Un Balance Cuestionable
El estado de excepción, que permite restringir derechos y libertades en aras de la seguridad pública, ha sido defendido por las autoridades como una herramienta efectiva para restaurar el orden. Sin embargo, especialistas en derechos humanos y democracia sostienen que los resultados han sido, en el mejor de los casos, ambiguos.

De acuerdo con estudios realizados por organismos independientes, los índices de criminalidad han mostrado variaciones dispares, con reducciones en algunas áreas pero también con el surgimiento de nuevas dinámicas delictivas. Además, se ha reportado un aumento en las detenciones arbitrarias y en los casos de abuso de poder por parte de las fuerzas del orden.
Para la politóloga Andrea López, «las medidas excepcionales pueden convertirse en instrumentos de control político si no están debidamente reguladas. En tiempos de elecciones, el riesgo de manipulación es aún mayor».
Elecciones Bajo Restricciones
El temor de los expertos es que el estado de excepción pueda ser utilizado como un recurso para restringir la movilización social, limitar la fiscalización electoral o incluso reprimir a sectores críticos del gobierno.
La transparencia electoral requiere que todos los actores políticos, la sociedad civil y los medios de comunicación tengan plena libertad para supervisar el proceso. No obstante, en un contexto de restricciones, las garantías democráticas podrían verse seriamente afectadas.
«Las elecciones deben realizarse en un ambiente de plena libertad y participación. Cuando se imponen restricciones generalizadas bajo la justificación de la seguridad, el equilibrio democrático se rompe», señala el abogado constitucionalista Miguel Rojas.
Llamado a la Revisión de la Medida
Frente a estas preocupaciones, organismos nacionales e internacionales han hecho un llamado a los gobiernos para que reconsideren la aplicación del estado de excepción en el contexto electoral. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha advertido que cualquier restricción a los derechos ciudadanos debe ser temporal, proporcional y necesaria, evitando que se convierta en una herramienta de control político.
Para los defensores de la democracia, la prioridad debe ser garantizar la seguridad sin socavar los principios fundamentales del sistema democrático. En este sentido, la implementación de políticas de seguridad que respeten los derechos humanos y la institucionalidad es un desafío clave para los países que han recurrido al estado de excepción.
A medida que se acercan las elecciones, el debate sobre esta medida restrictiva se intensifica. ¿Es realmente efectiva para garantizar la seguridad o se ha convertido en un riesgo para la democracia? La respuesta dependerá de cómo las autoridades manejen el delicado equilibrio entre seguridad y libertad en un momento crucial para el futuro político de la nación.





