Tegucigalpa, 6 de mayo de 2025 — La tranquilidad en la capital hondureña se vio abruptamente sacudida este lunes tras una advertencia emitida por la Embajada de Estados Unidos en Honduras, que alertó sobre una posible amenaza de tiroteo masivo con fecha prevista para este mismo día, 6 de mayo, en puntos estratégicos y concurridos de Tegucigalpa. Según el comunicado difundido en horas de la mañana, también se identificó un segundo posible ataque programado para el próximo 16 de mayo.
La representación diplomática estadounidense, en cumplimiento de los protocolos de seguridad establecidos por el Departamento de Estado, notificó a sus ciudadanos sobre la amenaza, instándolos a evitar desplazamientos hacia tres ubicaciones específicas: la Escuela Cristiana Elliot Dover, el Centro Cívico Gubernamental y un centro comercial no especificado, todos localizados en la ciudad capital.
“Por precaución, recomendamos encarecidamente a los ciudadanos estadounidenses evitar estas áreas. Asimismo, se ha instruido a nuestro personal diplomático a no acercarse a dichos sitios hasta nuevo aviso”, señala parte del comunicado oficial divulgado por la embajada.
Cooperación internacional ante amenaza incierta
Si bien no se ha confirmado que la amenaza esté dirigida específicamente contra ciudadanos estadounidenses, las autoridades norteamericanas aseguran que ya se encuentran colaborando activamente con la Policía Nacional de Honduras para determinar el origen, la credibilidad y los posibles responsables de la advertencia.
“El trabajo conjunto entre nuestras agencias de seguridad y las fuerzas del orden hondureñas es prioritario en este momento. Aunque no se ha identificado una amenaza directa contra ciudadanos estadounidenses, nuestro deber es prevenir cualquier escenario de riesgo”, manifestó un portavoz de la embajada, que pidió mantenerse en reserva.
La noticia generó una oleada de reacciones inmediatas tanto en redes sociales como en medios locales. La incertidumbre se extendió especialmente entre padres de familia cuyos hijos asisten a la Escuela Cristiana Elliot Dover, uno de los centros supuestamente identificados como blanco potencial del atentado.
“Desde que vi la noticia, vine de inmediato por mi hijo. No voy a esperar a que algo pase. No es la primera vez que ocurren cosas así y el gobierno siempre reacciona tarde”, dijo Sandra Martínez, madre de un estudiante del centro educativo mencionado.
Inquietud en el sector público y privado
La alarma también alcanzó a los empleados del Centro Cívico Gubernamental, donde funcionarios solicitaron autorización para retirarse temprano, temiendo que las instalaciones puedan convertirse en escenario de un atentado.
En los centros comerciales de la ciudad, algunos gerentes de tiendas reportaron una disminución en el flujo de visitantes durante la mañana y expresaron su preocupación por la falta de información concreta sobre cuál podría ser el centro comercial afectado.
“No sabemos si se trata de un centro en específico o de varios, pero la alerta ha generado confusión entre empleados y clientes. Necesitamos que las autoridades locales se pronuncien con más claridad”, comentó Javier Rubio, administrador de una tienda en un reconocido mall capitalino.
Respuesta del gobierno hondureño
Hasta el momento, el gobierno de Honduras no ha emitido una declaración oficial detallada sobre la amenaza ni ha confirmado si se han desplegado operativos de seguridad especiales en los puntos señalados.
“Los ciudadanos merecen saber qué está pasando. No podemos vivir bajo el miedo o la desinformación. El gobierno debe ser claro y actuar con urgencia”, expresó en rueda de prensa el abogado y activista Edwin Mejía, miembro de la organización Seguridad y Justicia para Todos.
Un país vulnerable ante la amenaza del crimen
Honduras, con una historia marcada por altos índices de violencia e impunidad, ha enfrentado previamente amenazas similares, algunas de las cuales resultaron ser rumores, mientras que otras terminaron en tragedias evitables. La reciente alerta pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre la efectividad de los mecanismos de inteligencia del país y la capacidad de sus instituciones para prevenir actos de violencia masiva.
Por ahora, el país permanece en estado de alerta. Las próximas horas serán determinantes para confirmar o desestimar la amenaza. Mientras tanto, el temor se apodera de los habitantes de Tegucigalpa, quienes solo piden una cosa: seguridad y verdad.





