23 mujeres fueron asesinadas en mayo, elevando a más de 100 las víctimas en lo que va de 2025, mientras la impunidad y la falta de acción estatal profundizan la crisis.
Tegucigalpa, 1 de junio de 2025 — Honduras enfrenta una escalada alarmante de violencia contra las mujeres. Solo en mayo se registraron 23 feminicidios, convirtiéndolo en el mes más sangriento del año, según datos de la Asociación Calidad de Vida. Con estas cifras, el total de mujeres asesinadas en lo que va de 2025 asciende a 106, evidenciando una crisis de derechos humanos que amenaza la democracia del país.
La directora de Calidad de Vida, Ana Cruz, expresó su preocupación por la persistencia de esta violencia: «La cifra solo se redujo en tres muertes respecto a mayo del año anterior», subrayando la necesidad urgente de medidas efectivas para proteger a las mujeres hondureñas.
El sacerdote jesuita Ismael Moreno, director del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC), destacó la gravedad de la situación: «El sector más dinámico de Honduras, que son las mujeres, es también el más criminalizado, el más victimizado y el más asesinado». Moreno enfatizó que mientras no se enfrente de manera estructural esta dinámica destructiva, no se puede garantizar una democracia real ni elecciones limpias y transparentes.
Según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), el país lidera las tasas de feminicidio en América Latina, con 7,2 casos por cada 100.000 mujeres en 2023.
La impunidad en estos casos es alarmante. El 95% de los feminicidios permanecen sin esclarecer, lo que refleja la ineficacia de las autoridades para abordar esta problemática.
Organizaciones como la Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ) han denunciado la falta de voluntad política para enfrentar esta crisis. Nelson Castañeda, director de seguridad de la ASJ, señaló que «pareciera que este fenómeno no le quita el sueño al gobierno y nos posiciona como uno de los países más violentos en contra del género femenino».
La situación exige una respuesta inmediata y efectiva por parte del Estado y la sociedad en su conjunto. Es imperativo implementar políticas públicas permanentes, continuas y de largo alcance que aborden las raíces del machismo y protejan la vida de las mujeres hondureñas.
Nota: Este artículo ha sido elaborado utilizando información de diversas fuentes periodísticas y organizaciones de derechos humanos para reflejar la gravedad de la situación de violencia contra las mujeres en Honduras.





