sábado, marzo 7, 2026

“Graduarse sin futuro”: El drama de los nuevos profesionales de la UNAH ante la falta de empleo en Honduras.

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La desilusión frente a la falta de oportunidades ha generado un desincentivo que amenaza con reducir el número de nuevos ingresos universitarios en los próximos años.

Tegucigalpa, 21 de junio de 2025. — Este sábado, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) celebrará con solemnidad y orgullo la ceremonia de graduación de cerca de 900 nuevos profesionales. Jóvenes provenientes de distintas carreras, entre ellas Medicina, Ingeniería, Ciencias Sociales, Derecho y Educación, recibirán el título que certifica años de esfuerzo académico. Sin embargo, más allá del reconocimiento público, muchos de ellos enfrentarán una dura realidad: la inserción laboral en el país sigue siendo una promesa incumplida.

Según datos ofrecidos recientemente por el rector de la UNAH, Odir Fernández, aunque cada año egresan aproximadamente 10 mil estudiantes de esta institución, apenas un 20% logra incorporarse de manera efectiva al mercado laboral hondureño. Fernández calificó como un “fracaso como Estado en generar condiciones adecuadas para nuestros jóvenes”. El rector hizo un llamado urgente a que se diseñe y ejecute una política pública que articule el esfuerzo del Estado con el sector privado, orientada a la creación de empleos formales y sostenibles para los nuevos profesionales.

De la toga al desempleo

El día de la graduación, que debería marcar el inicio de una etapa de realización profesional, se ha convertido para muchos jóvenes hondureños en el inicio de una larga y frustrante espera. El desempleo juvenil en Honduras, especialmente entre egresados universitarios, ha alcanzado niveles alarmantes. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), más del 60% de los jóvenes entre 20 y 30 años con estudios superiores se encuentran desempleados o subempleados.

Fuga de cerebros y desincentivo a la formación

Uno de los efectos más dramáticos de esta crisis es la fuga de talentos. Profesionales altamente capacitados, formados en instituciones como la UNAH, deciden abandonar el país en busca de oportunidades que aquí no encuentran. Esta dinámica empobrece aún más el tejido social y económico de Honduras.

Además, este contexto ha comenzado a erosionar la motivación de los jóvenes por acceder a la educación superior. “¿Para qué estudiar tanto si al final terminás en una maquila o en un call center?”, se preguntan muchos.

La educación como motor de desarrollo estancado

La educación superior debería ser el motor que impulse el desarrollo de una nación. Sin embargo, cuando no se acompaña de políticas públicas que promuevan el empleo y el emprendimiento, se convierte en un ciclo estéril. El Estado tiene la obligación de crear sinergias con el sector privado para dinamizar la economía y generar oportunidades”, enfatizó Fernández.

Un llamado a la acción

Honduras debe asumir, con urgencia, el reto de transformar sus políticas de empleo, estimular el emprendimiento juvenil y generar un entorno donde los nuevos profesionales no vean la migración como única salida.

Mientras tanto, 900 nuevos profesionales se sumarán hoy al ejército de soñadores que, con toga y título en mano, esperan que su país les abra las puertas que tanto esfuerzo les costó tocar.

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