Tegucigalpa, 1 de octubre de 2025 — La colonia Kennedy, considerada uno de los sectores más populosos de la capital, amaneció con un ambiente de tensión luego de que los conductores de taxis que operan en el principal punto de esa zona decidieran suspender el servicio tras recibir nuevas amenazas y ataques de grupos criminales.
En las últimas horas, autoridades confirmaron el hallazgo de al menos seis casquillos de bala en las cercanías del punto de taxis de la Kennedy, lo que dejó en evidencia la gravedad de la situación. Este sitio concentra más de 200 unidades que diariamente movilizan a miles de usuarios dentro y fuera de Tegucigalpa.
Conductores bajo asedio
Los taxistas denunciaron —de manera anónima por temor a represalias— que han recibido constantes llamadas extorsivas en las que se les exige el pago de sumas de dinero cada vez más elevadas. Aseguran que la presión de las estructuras delictivas se ha intensificado, al grado de obligarlos a detener sus labores por miedo a ser víctimas de ataques armados.
“Antes era una sola banda la que nos cobraba, ahora tenemos que responder a tres diferentes, y ya es imposible seguir trabajando así”, expresó uno de los conductores afectados, en clara referencia al incremento del control territorial de las maras y pandillas.
Paralización total del transporte
La situación ha generado un vacío en los puntos de taxis tanto de la Kennedy como del centro de Tegucigalpa, donde la ausencia de unidades ha sorprendido a los usuarios que diariamente dependen de este servicio para desplazarse a sus trabajos, escuelas y trámites personales.
Los trabajadores del transporte insisten en que no pueden continuar sometidos a estas exigencias ilegales y piden al gobierno central y a las autoridades policiales acciones concretas para garantizar su seguridad.
Un problema que se agrava
Este nuevo episodio de violencia y extorsión ha puesto en evidencia, según los taxistas, la falta de resultados en las promesas de seguridad del actual gobierno. Los conductores lamentan que las medidas anunciadas en meses anteriores no se han traducido en una reducción real de la extorsión ni en la presencia efectiva de la autoridad en las colonias más afectadas.
“Estamos indefensos. Mientras no haya seguridad, no podemos volver a trabajar”, señaló otro de los afectados.
Preocupación entre usuarios y transportistas
La paralización del transporte no solo golpea a los conductores, sino también a la ciudadanía, que se ve obligada a buscar alternativas más costosas o inseguras para movilizarse. Al mismo tiempo, los taxistas enfrentan el dilema de arriesgar su vida para mantener el sustento de sus familias o dejar de operar hasta que existan garantías mínimas para trabajar.
En tanto, organizaciones de transporte urbano han hecho un llamado urgente a la presidenta Xiomara Castro para que atienda la crisis y refuerce los operativos de seguridad en los puntos más vulnerables de la capital.





