17 de noviembre de 2025 – 4:00 AM
La violencia contra las mujeres continúa desbordándose en Honduras en niveles que organizaciones feministas califican como una verdadera emergencia nacional. En lo que va del 2025, 223 mujeres han sido asesinadas, una cifra que defensoras y expertas describen como el reflejo de un sistema incapaz de responder, proteger y garantizar justicia.
Ana Ruth García, coordinadora de la organización feminista Ecuménicas por el Derecho a Decidir, advirtió a EFE que la situación es “sumamente grave” y que se trata de una “pandemia contra las mujeres”. Según explicó, el 97% de las víctimas fueron atacadas por sus propias parejas, un indicador que evidencia un patrón sostenido de violencia basada en género y de odio hacia las mujeres.
“La máxima expresión del odio a las mujeres es el femicidio”, afirmó García, quien denunció que el sistema judicial hondureño se ha convertido en un verdadero “código penal de la impunidad”, repleto de falencias que dejan sin castigo a la mayoría de los agresores.
Exigen penas más severas
García reiteró la necesidad de impulsar reformas urgentes que permitan endurecer las penas contra los responsables de violencia feminicida, incluyendo castigos “contundentes como la cadena perpetua”.
Señaló que la violencia de género se sostiene gracias a múltiples factores estructurales: impunidad, desigualdad económica, falta de acceso a la justicia, arraigados patrones culturales machistas e incluso la influencia de ciertos códigos religiosos.
El Observatorio Nacional de la Violencia de la UNAH confirma que, en promedio, una mujer es asesinada cada 36 horas en el país. En 2024, se registraron 240 muertes violentas de mujeres.
Violencia normalizada y sin freno
Desde Oxfam Honduras, la defensora Daysi Ávila calificó de “preocupante” el nivel de violencia actual y advirtió que los feminicidios representan solo la expresión más extrema de una crisis multidimensional. La violencia doméstica, las agresiones en espacios públicos y el aumento de desapariciones profundizan el panorama.
Entre enero y julio, el Sistema Nacional de Emergencias 911 reportó 26,519 denuncias por violencia doméstica y 30,820 casos de maltrato familiar. Las mujeres, que representan el 52% de la población hondureña, continúan siendo las principales víctimas.
Ávila alertó que la violencia está ligada a profundas desigualdades estructurales, pobreza y una distribución desigual de los recursos.
Para Ávila, la educación es fundamental para transformar patrones machistas y construir nuevas masculinidades que prevengan la violencia desde las raíces.
Desapariciones y falta de respuesta estatal
Organizaciones feministas documentan más de 2,200 mujeres desaparecidas entre 2010 y 2024, y estiman que al menos el 10% de los feminicidios involucran víctimas previamente reportadas como desaparecidas.
Frente a este escenario, defensoras de derechos humanos insisten en la necesidad de activar mecanismos como la Alerta Morada, propuesta en 2024, destinada a facilitar la búsqueda inmediata de mujeres desaparecidas.
Sin embargo, señalan que la falta de voluntad política ha retrasado su implementación.
Clamor por cambios profundos
Las organizaciones feministas concluyen que el país necesita reformas integrales que combinen prevención, protección y acceso real a la justicia. Endurecer las penas, mejorar los sistemas de investigación, desmontar estructuras de impunidad y transformar los patrones culturalmente arraigados son, aseguran, pasos urgentes e inaplazables.
Mientras tanto, la cifra de 223 mujeres asesinadas en menos de un año continúa siendo un recordatorio del desamparo que enfrentan las hondureñas en su propio país, donde la violencia de género sigue avanzando sin un freno claro a la vista.





