El auge de las pirámides financieras golpea a miles de familias
Choloma, Cortés, Honduras.
Lo que comenzó como promesas de prosperidad rápida se ha convertido en una pesadilla económica para miles de ciudadanos en Choloma, una ciudad que en menos de un año ha sido escenario de múltiples estafas piramidales, entre ellas los casos de Koriun y más recientemente Unifin.
La repetición de estos esquemas fraudulentos no es casualidad. Expertos coinciden en que existen factores estructurales que han convertido a esta ciudad en un terreno fértil para este tipo de delitos financieros, dejando al descubierto profundas debilidades sociales, económicas e institucionales.
Un patrón que se repite
El caso más reciente, vinculado a la empresa Unifin, surge apenas un año después del colapso de Koriun, considerada una de las estafas más grandes registradas en la zona, con más de 35,000 personas afectadas.
Ambas estructuras operaban bajo esquemas similares: ofrecían altas ganancias en poco tiempo, atrayendo a inversionistas con la promesa de duplicar su dinero en meses. Sin embargo, estos modelos corresponden a lo que se conoce como esquemas Ponzi, sistemas insostenibles que pagan a los primeros inversores con el dinero de nuevos participantes hasta que colapsan.
En el caso de Koriun, el Ministerio Público confirmó que la empresa captaba dinero de forma irregular, prometiendo rendimientos semanales de hasta el 5 %, sin estar autorizada por los entes reguladores.
¿Por qué Choloma?
Especialistas señalan que el fenómeno tiene raíces profundas. Choloma, una de las ciudades más pobladas del país, cuenta con una intensa actividad maquilera y una alta circulación de efectivo, especialmente entre trabajadores que reciben prestaciones laborales o enfrentan periodos de desempleo.
A esto se suma la falta de educación financiera y el deseo de mejorar rápidamente la calidad de vida, factores que son aprovechados por estructuras fraudulentas.
El economista Claudio Salgado advierte que la combinación de pobreza y ambición de obtener ganancias rápidas crea un escenario ideal para que estas estafas prosperen. Según explica, cuando una empresa promete duplicar el dinero en poco tiempo, es una señal clara de alerta que muchas personas ignoran.
Un ciclo que no se detiene
La aparición de Unifin demuestra que, pese a los antecedentes, el problema persiste. En apenas cinco meses de operación, esta empresa logró captar dinero de numerosos inversionistas antes de desaparecer repentinamente, repitiendo el mismo patrón de fraude.
Para muchos analistas, esto refleja que las lecciones no han sido aprendidas, ni por la población ni por las instituciones encargadas de prevenir estos delitos.






