Las revisiones a las reformas constitucionales, proceso encabezado por el general Raúl Castro, culminaron ayer en Cuba y serán sometidas a votación en el pleno de la Asamblea nacional del Poder Popular (ANPP), órgano que, históricamente, nunca ha rechazado ninguna propuesta del régimen.

Reconocimientos al papel del mercado y de nuevas formas de propiedad privada, así como transformaciones encaminadas a la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, se encuentran entre las modificaciones a la actual Carta Magna que más se debatieron por la población de la Isla.
Reticencias de la Iglesia
Por primera vez la Constitución cubana incluirá la prohibición de discriminar a las personas con base a su identidad de género, origen étnico y discapacidad. El matrimonio gay, que tendrá impacto en el Código de Familia cubano vigente, tuvo fuertes oposiciones y rechazos entre al menos cinco nominaciones de la Iglesia, fundamentalmente la rama Metodista, quienes se manifestaron en campañas públicas bajo el lema: «Estoy a favor del diseño original».
¿El socialismo funciona? Pregunta la reportera de Cubanet a un transeúnte cubano.
“Yo lo veo muy mal al socialismo, para saber lo que es el socialismo hay que vivir en Cuba”, dijo un señor mayor.
“No se gana para comer, yo trabajé 40 años y gano 10 CUC de jubilación, ni para el medicamento me da”, agrega.
“La mayoría de las cosas no funcionan, ¿qué hay de bueno?, usted se siente con un nudo en la garganta”, dice un hombre más joven.
“Hay que renovar muchas cosas del socialismo, que actualmente no dejan progresar, ni alcanzar el desarrollo, son cosas que hay que mirar bien a fondo, y cambiar algunos aspectos, que principalmente a la población le están haciendo daño”, comenta un joven entrevistado.
Muchos cubanos aun sienten miedo a hablar, a expresar sus verdaderas ideas a la prensa, los detractores son mayoría, a casi seis décadas del triunfo de una revolución que dijo pondría el poder en manos del pueblo, mintió de la manera más burda, cuando el poder hoy está centralizado en la cúpula de los Castro, y octogenarios que dirigen Cuba, con una visión que se remonta a mediados del siglo pasado, pero que para ellos ha resultado maravillosa, a expensas de un pueblo que vive en la miseria.
“Cuando Fidel dijo esto es socialismo, fue un acto de sorpresa, y nadie sabía lo que era socialismo, y todo el mundo levantó la mano y el fusil”, dice Díaz Castro refiriéndose a cuando Fidel Castro decretó el carácter socialista de la revolución cubana en el año 1961.
“Eso fue la trampa más grande que Fidel usó en su vida, y Fidel era un tramposo”, añadió Tania Díaz Castro.





