Un contrato de 30.000 euros y alto nivel de inglés.

Tal y como protegió durante su campaña electoral, Johnson planea equiparar a los europeos con el resto de los inmigrantes e implantar un sistema de méritos a la australiana, requiriendo un mínimo de 70 «puntos». Los aspirantes que quieran lograr un visado o un permiso para trabajar en el Reino Unido deberán contar previamente con una oferta de trabajo, demostrar su cualificación profesional, probar el «nivel requerido» de inglés , encajar en uno de los sectores que requieran mano de obra y superar el listón de las 25.600 libras al año (en casos especiales, se rebajará este requisito hasta las 20.470 libras).
A partir del 2021, al término del período de transición del Brexit, los futuros inmigrantes europeos deberán además contribuir anualmente con 500 euros al Sistema Nacional de Salud (NHS) para tener acceso a la sanidad pública y deberán esperar al menos cinco años para poder solicitar ayudas sociales. Los visitantes europeos podrán permanecer en el Reino Unido hasta seis meses sin necesidad de un visado, pero no tendrán permiso para poder trabajar.
«Las empresas deberán formar a los trabajadores británicos para llenar las vacantes dejadas por los extranjeros cuando entre en vigor el nuevo sistema», advirtió la secretaria de Interior, Priti Patel, hija de inmigrantes ugandeses y defensora del Brexit «duro». Patel aseguró que en el Reino Unido hay ocho millones de personas entre los 16 y los 64 años «económicamente inactivos» y que podrían cubrir la demanda de puestos de trabajo a partir del 2021.





