Parece como si a Nicolás Maduro no le pudieran ir peor las cosas. El precio del petróleo, abundante recurso natural de su país, se ha despeñado y hay largas colas en las gasolineras conforme se agotan los suministros. El sistema de salud pública de la nación está luchando contra el coronavirus y la semana pasada, fiscales estadounidenses lo acusaron de narcoterrorismo. La administración Trump le puso un precio de $15 millones a su cabeza.
Luego, el jueves, como si Maduro no tuviera ya suficientes pesadillas, Trump anunció que enviará barcos de guerra al Caribe para detener el tráfico ilegal de drogas procedentes de Venezuela que enriquece los bolsillos de su régimen corrupto.
«No podemos permitir que los carteles de la droga se aprovechen de la pandemia [de coronavirus] para amenazar la vida de los estadounidenses», dijo Trump.
«Existe claramente un fuerte compromiso por parte del presidente y del vicepresidente hacia la destitución del régimen de Maduro», le dijo a Univision Noticias Roger Noriega, exalto diplomático para América Latina del Departamento de Estado durante el mandato del presidente George W. Bush.






