Debido a que están atravesando situaciones difíciles, los conductores y propietarios de buses amarillos y los conocidos como rapiditos, manifestaron ayer que, si el gobierno les permite trabajar, están dispuestos a reducir la cantidad de pasajeros en las unidades.
Los operadores y dueños de autobuses aseguran que guardarán todas las medidas de bioseguridad y solo movilizarían la mitad de las unidades.
Uno de los motoristas señaló que es urgente que las autoridades les permitan reiniciar operaciones, ya que están viviendo por puro milagro de Dios, porque hasta los dueños de los buses los han abandonado.





