2 septiembre, 2021
La localidad de Alcanar, en el noreste de España, hacía recuento el jueves de los daños causados por las inundaciones en viviendas y negocios luego de los intensos aguaceros que cayeron en grandes zonas del país.
Los residentes en la ciudad catalana señalaron que era una suerte que no se hubiesen registrado víctimas mortales por la caída de más de 250 litros de lluvia por metro cuadrado (45 galones por yarda cuadrada) entre la medianoche y las 18:00 horas del miércoles.
“Tuvimos que subir al piso de arriba y que fuera lo que Dios quería”, dijo Rosa María Sancho, de 67 años y propietaria de un restaurante en el paseo marítimo de Alcanar.
Las inundaciones repentinas convirtieron en un instante las calles en ríos de aguas rápidas que arrasaron con todo a su paso. Varios autos fueron arrastrados por la corriente y unos doce terminaron a orillas del Mar Mediterráneo. Las casas y los negocios quedaron llenos de lodo, agua y escombros.
La hija de Sancho, Carla Bayerri, contó que observaron impotentes como “como parte de la terraza del restaurante se iba al mar”.
Otras partes del norte y el centro del país, incluyendo Madrid, sufrieron inundaciones el miércoles.





