Les resulta imposible pagar al mes de 13 a 15 millones de lempiras de “impuesto de guerra” que les exigen los criminales.
Taxistas y buseros ya no pueden pagar el mal llamado “impuesto de guerra”. Hastiados, abandonaron sus rutas de trabajo y disolvieron los puntos de taxis, al no soportar el alza a las cuotas de extorsión ni las amenazas de muerte.

Algunos puntos de taxis en Tegucigalpa comienzan a operar a medio vapor o a disolverse porque ya no pueden pagar el “impuesto de guerra”.
En algunos casos, los ruleteros temen tanto por sus vidas, que están comenzando a abandonar los puntos en los que prestan el servicio colectivo.
Para el caso, desde hace una semana el punto de taxis que se ubicaba en el centro de la capital, rumbo a la populosa colonia John F. Kennedy, quedó desolado. Los taxistas huyeron de la zona, ya que ante el incremento al precio de los combustibles y a la canasta básica, ya no pueden mantener el pago a las estructuras delincuenciales.
Cada vez es más común que la población se encuentre con la sorpresa de que los puntos de taxis en sectores como el centro de la capital, “ya no existen”, porque los taxistas se retiraron del punto o abandonaron las labores para dedicarse a otro rubro.
El presidente de la Asociación de Taxis de Honduras (Ataxish), Víctor Aguilar, expresó que “cada día le aumentan más al impuesto, si no pagamos el impuesto, no vivimos”.
“Ya se cerraron varios puntos, porque le suben y todavía con la gasolina alta, ni siquiera por los medios de comunicación se comunican con nosotros, a veces se pagan de 13 a 15 millones al mes”, lamentó.
Aguilar explicó que los cobros de los extorsionadores “aumentan y otros grupos aparecen dejando teléfonos, si también ahora a las tortilleras, que es un trabajo bien sacrificado, también le llegan esos teléfonos…”.
“… a las casas, cuando alquilan, les dicen que si quieren vivir allí tienen que pagar… Hacen el espectáculo que nos van a proteger dos o tres días, ¡y después no hacen nada!”, indicó Aguilar.

Según informes del Observatorio Nacional de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), el rubro de los transportistas es el más peligroso para trabajar en Honduras, al registrar la mayoría de muertes por rubro. En la actualidad, las autoridades ya reportan el asesinato de 27 personas del sector transporte, entre ellos despachadores, cobradores, conductores de buses y taxis, así como dueños de las unidades.





